Cuando buscamos mejorar la firmeza del rostro sin perder naturalidad, la clave suele estar en dos cosas: una buena valoración profesional y una tecnología que trabaje donde realmente se produce la flacidez. En los últimos años, los tratamientos no invasivos han evolucionado muchísimo, y hoy es posible conseguir un efecto tensor progresivo sin recurrir a cirugía, siempre que se elija el protocolo adecuado para cada piel.

En Madrid, una referencia dentro del sector premium es la propuesta de Tratamientos faciales en Felicidad Carrera, un centro de estética de lujo que destaca por su enfoque personalizado y por apostar por tecnología puntera. Su tratamiento estrella es Ultherapy y, además, han incorporado el nuevo equipo Ultherapy PRIME, una actualización que mejora la precisión y la experiencia del procedimiento.
Qué es Ultherapy PRIME y cómo actúa en la piel
Ultherapy PRIME es una plataforma avanzada de ultrasonidos microfocalizados con visualización ecográfica en tiempo real. En palabras más sencillas, utiliza energía de ultrasonido para estimular la producción natural de colágeno en capas profundas de la piel, con el objetivo de mejorar la firmeza y redefinir zonas donde suele aparecer descolgamiento. Al contar con imagen en directo, el profesional puede visualizar las capas a tratar y ajustar la aplicación de manera más precisa.

Este detalle es importante porque no todos los tratamientos “tensores” trabajan igual. Mientras algunas tecnologías actúan de forma más superficial, Ultherapy está pensado para llegar a planos profundos asociados al soporte de la piel, buscando un efecto lifting progresivo y natural. El resultado, cuando está bien indicado, suele notarse de manera gradual, a medida que el colágeno se va regenerando.
Qué aporta la versión PRIME frente a la tecnología anterior
La evolución a Ultherapy PRIME se centra en optimizar la experiencia y la precisión del tratamiento. Entre las mejoras más comentadas están la visualización ecográfica más nítida, un procesamiento más potente y una reducción del tiempo de sesión, lo que puede traducirse en un procedimiento más ágil y cómodo para el paciente. En un tratamiento donde la exactitud importa, ver mejor y trabajar con mayor control marca la diferencia.
Además, en centros con un alto volumen de tratamientos y protocolos muy trabajados, estas mejoras permiten afinar aún más la personalización: no es lo mismo tratar una flacidez leve y preventiva que una pérdida de firmeza más marcada, ni es igual la zona del óvalo facial que el cuello o el escote.
Qué zonas se pueden tratar
Ultherapy PRIME suele emplearse en áreas donde se busca un efecto tensor y una mejora de la definición:
- Rostro: especialmente óvalo facial, mejillas y zona mandibular.
- Submentón y cuello: para mejorar el aspecto de la flacidez y la textura.
- Escote: para tratar líneas finas y favorecer una apariencia más uniforme.
- Cejas: en algunos casos, para un ligero efecto de elevación y mirada más abierta.
Para quién está indicado y cuándo tiene más sentido
Este tipo de tratamiento suele indicarse en personas que desean mejorar la flacidez o prevenir su avance sin cambios bruscos, manteniendo un resultado armónico. Por eso, a menudo encaja en perfiles que quieren “verse mejor” sin que se note que se han hecho algo, o que buscan una alternativa a procedimientos más invasivos.
También es una opción interesante para quienes cuidan la piel de forma constante y quieren complementar rutinas de cosmética avanzada, aparatología o tratamientos médico-estéticos con un estímulo más profundo del colágeno. Aun así, la indicación correcta depende de una valoración: hay casos en los que convienen otras técnicas, combinaciones o un plan por fases.
Cómo es una sesión y qué esperar después
Lo habitual es realizar una evaluación previa para definir objetivos (redefinir el óvalo, tensar el cuello, mejorar el escote, etc.) y ajustar el tratamiento a la anatomía y al grado de flacidez. Durante la sesión se aplica la energía de ultrasonido de forma controlada. La sensación puede variar según la sensibilidad de cada persona y la zona tratada, y en centros especializados se trabaja para minimizar molestias con protocolos adecuados.
Una de las ventajas de los tratamientos no invasivos es que, por lo general, permiten retomar la rutina con normalidad. Los resultados suelen ser progresivos: lo más frecuente es notar mejoras graduales a lo largo de las semanas siguientes, a medida que el colágeno se va reorganizando. En cualquier caso, conviene seguir las recomendaciones del equipo y mantener expectativas realistas, ya que cada piel responde de forma diferente.



