Escrito por

Trabajar demasiado desde casa, un riesgo pasado por alto

Trabajar desde casa puede tener muchos beneficios. Uno no tiene que ducharse medio dormido por la mañana, afeitarse sin haber despegado los ojos todavía, no tiene que apurarse para tomar el tren, no tiene que viajar apretado con cientos de personas, ni tolerar el tráfico, ni el calor, etc.

image Pero tantos beneficios tienen también sus desventajas y peligros que pocos empleadores o cuentapropistas toman seriamente. Ejemplos son el estrés por trabajar todo el día en un ambiente que no puede ser el ideal. Por ejemplo un telemarqueter puede atender llamados por teléfono recostado en un sofá, o mal sentado en una silla común. Un blogger puede pasarse horas sin levantarse de su silla frente a la PC, sin tomar descansos.

En casa no hay compañeros de trabajo, no hay recreos, no hay servicio técnico, todos esperan que uno esté disponible, ya que trabaja desde casa, etc.

Los lugares de empleo suelen estar supervisados por el estado para cumplir con una serie de regulaciones que aseguren que el empleado tiene un ambiente saludable. Cuando uno trabaja desde casa, nadie se fija en que uno trabaje bajo condiciones saludables.

El asunto es que hoy en día mucha gente ha elegido trabajar desde casa para evitar todo lo dicho en el primer párrafo, y muchos jefes prefieren emplear a gente que trabaja desde su casa porque no tienen que preocuparse por ellos. Esto se ve mucho en el área del telemarketing, o sea la venta telefónica o la asistencia telefónica. Pero también se puede aplicar a un nuevo tipo de trabajo que es el del blogger, el escritor que trabaja como redactor de contenidos desde su hogar.

En una oficina el empleado suele tener buena iluminación, refrigeración, generalmente tiene buenos asientos, en el hogar no se da siempre, uno tiende a descuidar su salud. Puede parecer cómodo trabajar desde el sofá, o en la mesa de la cocina, o incluso en el balcón, mirando el paisaje, pero a la larga eso es malo para nuestro cuerpo.

Otro tema es que como uno está en casa, suele saltarse los recreos, no tiene la obligación de salir, ni tampoco un compañero que le diga de salir a descansar un poco, o que nos pare para conversar.

También sucede que en casa, uno no se preocupa por enchufar decenas de cables al mismo tomacorriente, eso en una oficina no sucede, y ciertamente es un riesgo, ya que puede ocurrir un corto y un incendio.

Muchos incluso trabajan en el sótano, que puede servir para estar una hora navegando por internet, pero no para trabajar ocho horas diarias.

Lo cierto es que hay que cuidar donde uno se siente, hay que tomar recreos, no hay que saltarse comidas, no hay que descuidar el aseo personal, hay que hacer ejercicio, y no hay que dudar en solicitar al empleador que aporte soluciones para prevenir problemas de salud. El trabajar desde casa no implica que no se tenga ciertos derechos.

 

Fuente: Livescience

Demedicina.com

Newsletter