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Vaginitis: Causas, síntomas y tratamiento

Nueve de cada diez mujeres, a lo largo de su vida, se ve afectada por esta dolencia. De ahí que sea importantes conocer la vaginitis, causas, síntomas y tratamiento. Precisamente, lo que hoy te traemos.

Qué es la vaginitis

Lo primero es conocer qué es la vaginitis. También conocida como vulvovaginitis, es una dolencia que viene causada por la inflamación de la pared mucosa de la vagina. El hecho de que también se inflame la vulva, hace que lo más correcto sea hablar de vulvovaginitis.

La realidad dictamina que la vaginitis es una de las enfermedades ginecológicas más habituales, tanto en mujeres como en niñas. No obstante, es en la infancia y la adolescencia cuando ésta suele darse en mayor medida. Lo complicado de esta afección es que en uno de cada diez casos, el especialista es incapaz de determinar la procedencia de la infección. Y aunque pueda tratarse con normalidad, es preocupante no dar con el origen de una enfermedad.

No obstante, a pesar de no saber la procedencia de algunas vaginitis, sí se han establecido los elementos de riesgo que pueden potenciar su causa. Por ejemplo, los anticonceptivos orales o el mismo embarazo. También influye el sobrepeso o el hecho de fumar, como elementos que fomentan la vaginitis.

Síntomas de vaginitis

Los síntomas de la vaginitis comienzan con picores y molestias en la zona. De estos, se pasa a la hinchazón de la vulva, complementada con la irritación de la zona. En este caso, aunque sea complicado, se recomienda no rascarse más de lo debido, pues se pueden incrementar los daños causados, con heridas sangrantes que retrasarán la completa recuperación. Además, la infección puede saltar, con facilidad, de la vulva a las zonas con heridas. Mucho cuidado.

En muchos casos, la mujer afectada puede tener dificultades al orinar, por tener un dolor leve pero constante. Se le conoce como disuria. Un dolor que, obviamente, también se va a manifestar si mantenemos relaciones sexuales. De hecho, hay un tipo de vaginitis, la atrófica, que segrega mucha más mucosa durante la práctica del coito. Incluso puede llegar a subirse a la boca del estómago.

A estos síntomas de la vaginitis externos, se suma otro interno, también muy reconocible. Y es que el líquido vaginal que secreta la mujer, llamado leucorrea, suele ser transparente e inoloro, propiedades que perderá si hay infección. Ahora, según las características de esta nueva secreción, se podrá saber qué tipo de afección es.

  • Por ejemplo, si es una candidiasis, la leucorrea tiene un color blancuzco, muy similar al del yogur. Es más, es habitual la comparación, pues se vuelve muy densa y viscosa, además de venir acompañada de grumos.
  • Por su parte, si lo que tienes es una tricomoniasis, la leucorrea se prodigará en mucha más cantidad de la habitual y su color será en un tono verdoso nada agradable. Aunque, para desagradable, el olor que desprenderá.
  • Si se trata de una infección bacteriana, la leucorrea será gris o amarilla y su olor, fuerte como pocos, se asemejará mucho al del mar. Lo curioso de este caso es que, por mucho que lavemos la zona, no haremos sino potenciar ese olor. Y es que, con el agua y el jabón, dejamos la acidez vaginal a cero, dejando vía libre a las bacterias para campar a sus anchas.

Tipos de vaginitis

Según medicalnewstoday.com estos son los tipos de vaginitis que existen:

  • Vaginitis atrófica: sucede cuando el endotelio, o el revestimiento de la vagina, se vuelve más delgado y los niveles de estrógeno disminuyen durante la menopausia, lo que produce mayor irritación e inflamación
  • Vaginosis bacteriana: es el resultado de un crecimiento excesivo de bacterias normales en la vagina, como la bacteria lactobacilos
  • Trichomonas vaginalis: a veces se denomina trich y es causada por un parásito protozoario unicelular de transmisión sexual, Trichomonas vaginalis. Puede infectar otras partes del tracto urogenital, incluida la uretra, donde la orina sale del cuerpo
  • Candida albicans: Se trata de una levadura que causa una infección por hongos, conocida como aftas vaginales. Candida existe en pequeñas cantidades en el intestino y normalmente se mantiene bajo control por bacterias intestinales normales

Tratamiento para la vaginitis

El tratamiento para la vaginitis pasa por conocer, antes que nada, dónde se ha originado la infección. Una vez conocido el origen, se puede aplicar el tratamiento adecuado. Pero es que cada tipo de vaginitis implica un tratamiento diferente.

Así, cuando la afección viene determinada por una alergia, reacción o incompatibilidad con algún producto de higiene íntima o uso personal, es fundamental saber cuál. Obviamente, para dejar de usarlo. En tal caso, al ser una alergia, lo habitual es tratarla con antihistamínicos habituales como la cetirizina, ebastina o la loratadina.

Otro caso habitual es que algún objeto se quede estancado o alojado en el interior de la vagina. Pasa mucho más de lo que la gente imagina. El primer paso, en este caso, es extraer dicho objeto y hacerlo con cuidado para no dañar demasiado las sensibles paredes vaginales. Es más, hay ocasiones en las que es necesario abrir, mínimamente, para facilitar la salida del objeto. En otros casos, si la niña es virgen, se opta por romper el himen de la joven.

Cuando la vaginitis viene dada por una infección por tricomonas, el tratamiento establecido es el de metronidazol. Ahora, en este caso concreto, los antibióticos deben ser tomados por la afectada, pero también por su pareja. Y es que las tricomonas son altamente contagiosas. Este tratamiento está absolutamente prohibido en caso de que la mujer esté embarazada. Es un antibiótico que puede derivar en malformaciones en el feto.

Otra vaginitis similar, la candidiasis, también requiere de antibióticos de amplio rango. Hablamos de clotrimazol, fluconazol o ketoconazol. Eso sí, desde hace tiempo, los especialistas de Ginecología lo pautan a través de tres óvulos de liberación nocturna. Estos actúan directamente en la zona y ya con el primero de ellos, la mujer notará una mejoría tremenda. En el caso de la candidiasis no hace falta que el varón acompañe con el tratamiento.

Por último, en las mujeres con vaginitis atrófica, causada por la menopausia, lo habitual es recomendar una pomada de aplicación directa y con buena carga de estrógenos. Se la darán antes de dormir, para que ésta actúe toda la noche. Además, el ginecólogo suele recomendar lubricación para mantener relaciones, pues la zona suele quedar muy seca.

Otros síntomas derivados de la vaginitis, como el dolor de abdomen o la dispareunia, no llevarían el mismo tratamiento que la afección en sí. No obstante, tanto con analgésicos habituales (ibuprofeno o paracetamol) o cremas relajantes, irán a menos. No obstante, el control de la vaginitis, también supondrá el control paulatino de las derivaciones causadas.

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