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Gota: Qué es, síntomas, consecuencias y tratamiento

Conocer la gota, qué es, síntomas, consecuencias y tratamiento es más relevante de lo que pueda parecer. Y es que es una enfermedad crónica que empieza a manifestarse en adultos a partir de 30 años. Es decir, quien piense que es una dolencia de avanzada edad, está en un error muy grave y debe conocerla para prevenirla.

Qué es la gota

Qué es la gota es la primera pregunta que debemos responder. La gota es una dolencia que ataca, directamente a las articulaciones. En ellas es donde se quedan los cristales de ácido úrico, provocando intenso dolor e inflamaciones. Estos cristales se forman por el alto nivel de ácido úrico en sangre y, sobre todo, suelen atacar a las piernas. Especialmente, pies y tobillos.

El ácido úrico, habitualmente, se deshecha con la orina. No obstante, cuando éste es excesivo, puede salirse del conductor y empezar a acumularse por todo el cuerpo. Desde los riñones, a tejidos blandos, pasando por las articulaciones, su punto de llegada más habitual. En éstas, al contacto con el líquido sinovial, el ácido úrico se transforma en cristales que son los que provocan el verdadero problema.

Eso sí, la gota es una dolencia que se da, sobre todo, en hombres. Aunque su incidencia es baja, el riesgo de contraer gota se dispara con los años. Es a partir de los 50 cuando hay más opciones de que aparezca. A pesar de ello, es una enfermedad tratable, siempre que se coja a tiempo. De no hacerlo, la gota pasa a ser crónica, pues los nódulos que se forman en la articulación, los tofos, no se pueden retirar.

Síntomas de gota

Los síntomas de la gota suelen comenzar en las mismas articulaciones. Lo más habitual es que alguna de ellas se inflame de forma alarmante. Puede ser desde el dedo gordo de un pie, al pie entero. También se da habitualmente en la rodilla y el tobillo.

Lo normal es que los primeros ataques de gota desaparezcan por sí solos, pero con las mismas vuelvan. Por tal motivo, antes de que sean más frecuentes y graves, debemos ponerlo en conocimiento del médico. Sobre todo porque los ataques de gota suelen derivar en un dolor intenso y abrumador. Además, suelen darse por la noche, con la complicación que ello conlleva. Las estadísticas dictaminan que un segundo ataque de gota se dará en un plazo no superior a 12 meses.

Además, otro de los síntomas de la gota es la fiebre. La temperatura corporal se dispara y la articulación afectada, además de inflamarse, se pondrá roja. Si no se coge a tiempo, la gota se cronificará y pasará a ser una artritis gotosa. Esta afección es mucho más dolorosa, y viene acompañada de una pérdida paulatina de la movilidad de las articulaciones afectadas. Es decir, cojeras y derivadas.

El último de los síntomas, antes ya mencionado, son los tofos. Estos solo se manifiestan en los pacientes que tengan gota durante mucho tiempo. En su caso, es posible que aparezcan pequeñas protuberancias, tipo quistes, en las articulaciones afectadas o en cualquier parte del cuerpo. En ocasiones, estos tofos supuran una especie de pus que es, efectivamente, la infección acumulada en el propio tofo.

Consecuencias de tener gota

Las consecuencias de tener gota pueden ir de un leve dolor a una artritis gotosa crónica y muy dolorosa. Todo dependerá del nivel de los ataques y de si se coge a tiempo o no.

Eso sí, casi desde el inicio, una consecuencia de tener gota es el dolor constante en las articulaciones. Hasta tal punto que, por momentos, puede dejar la articulación inservible de forma temporal. Obviamente, estos ataques de gota van a más. A peor. Los ataques, según vayan empeorando, pueden derivar en tofos que, además de molestos, terminarán por deformarnos algunas articulaciones.

Ahora, las consecuencias más graves de tener gota pasan porque esta enfermedad incrementa, de forma alarmante, la posibilidad de padecer una enfermedad cardiovascular. Hablamos de infartos, igual que hablamos de arteriosclerosis. La última de las consecuencias de tener gota es la impotencia.

Tratamiento para curar la gota

Por último, vamos a ver el tratamiento para curar la gota. Que lo hay. En este caso, el objetivo es reducir lo máximo posible el dolor que genera esta dolencia. Para ello, es imprescindible que el ácido úrico en sangre quede minimizado al máximo. Así, entre otras ventajas, limitaremos la aparición de nuevos ataques.

Así las cosas, tras la prescripción de analgésicos y antiinflamatorios obvios, para las articulaciones, el paciente debe tomar conciencia y empezar una dieta estricta. En este caso, hay que evitar los alimentos con mucha purina. Y es que el tratamiento para curar la gota pasa porque el propio enfermo se cuide.

Así, a los pacientes gotosos se les recomienda tomar alimentos ricos en proteínas como carne y pesscado, combinados con fruta, verdura, huevos, leche, queso, patatas, pan o cereales.

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Ahora, la lista de los alimentos prohibidos también es amplia. Lo primero, nada de marisco o pescado azul. También hay que reducir, casi quitar, el consumo de espárragos, legumbres, champiñones o espinacas. Algo parecido pasa con los alimentos fritos y con grasas saturadas. Descartados por completo. Por supuesto, el alcohol pasa a convertirse en un enemigo para el paciente.

Si la medicación y la dieta, es acompañada de un reposo activo y de hielo en las zonas inflamadas, lo normal es que la gota remita en pocos días. Entre la medicación que se receta en los últimos años, destacan el Alopurinol y el Febuxostat.

El primero se encarga de reducir el nivel de ácido úrico en el cuerpo. El peligro que tiene es que su primer impacto baja tanto el nivel, que puede provocar un ataque de gota a la inversa. Por tal motivo, se receta con colchicina para que haga de contrapeso. Por su parte, el Febuxostat es algo más fuerte que el Alopurinol, y se usa para quienes éste no les es efectivo.

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