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Rechazo a la orden de suicidio o por qué las células cancerosas se vuelven resistentes

Las células con un daño irreparable en el ADN normalmente son inducidas a una muerte celular programada, denominada apoptosis. Es una muerte natural, parte del ciclo de vida de las células. Pero este mecanismo de autoprotección suele fallar en las células tumorales o cancerosas, así es que las células transformadas se ven libres para multiplicarse y esparcirse a través del cuerpo.

Sin embargo, científicos del Centro Alemán de Investigación (Deutsches Krebsforschungszentrum, DKFZ) han descubierto una posible causa para esta falla. Las células tumorales simplemente degradan una proteína que es la encargada de disparar la apoptosis en caso de daño en el ADN. Si se logra bloquear la degradación de esa proteína se podría lograr que la apoptosis volviese, y por ende, incrementar las efectividad de la quimioterapia y la radioterapia contra los tumores cancerosos.

Los resultados de esta investigación han sido publicados en Nature Cell Biology. Allí se cuenta que las proteínas que disparan la muerte programada de las células, o apoptosis, tienen que ser mantenidas bajo control. Ya que, las células deben inducir su propia muerte sólo si el material genético está dañado de una forma tan severa que es peligroso si se transforma en tumor maligno. Sin embargo, un daño menor al ADN puede ser corregido por los mecanismos especiales de reparación de las células, así que no hay razón para suicidarse.

Los científicos lograron identificar la molécula HIPK2, que siempre está entre las proteínas que disparan la apoptosis. El grupo de investigadores descubrió que la HIPK2 es producida de forma constante por las células sanas, pero es instantáneamente degradada. Una encima llamada Siah-1 marca a las proteínas HIPK2 como basura. Así las células previenen que la apoptosis sea inducida de forma accidental.

Cuando una célula tiene un daño genético se crea una alarma, que bloquea la degradación de la HIPK2 por un corto tiempo. Si la célula logra reparar el daño, se comienza a degradar otra vez a la HIPK2, pero si el daño es grande hasta llegar al ADN, se bloquea permanentemente la degradación de la HIPK2, como resultado la célula acumula esta proteína y la apoptosis es disparada, y entonces la célula es obligada a suicidarse.

Los investigadores creen que esta puede ser la razón de que la radioterapia o la quimioterapia a veces sea inefectiva, o se produzca una resistencia. Ambos tratamientos causan daño severo a las células tumorales, lo que eventualmente lleva a una muerte programada o suicidio celular, apoptosis. Pero la resistencia se debe a que hay células tumorales que se niegan a aceptar la orden de suicidio.

Los investigadores lograron detener esto al bloquear a la encima Siah-1, como resultado la proteína suicida se acumula incluso si las células están poco dañadas, y se produce la apoptosis. Esto podría ayudar a que obliguen a las células cancerosas a aceptar la órden de suicidio.

Fuente: EurekAlert