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Que es un trasplante facial

Alrededor de 17 personas en el mundo se han sometido a la operación de trasplante facial y muchas personas aún no saben qué es un trasplante facial, cómo se realiza, en qué casos funciona y cuándo es viable realizarlo.

En cierta medida, un trasplante de rostro es como el de un riñón, ya que proviene de un donante humano. La diferencia entre estos dos trasplantes radica en que podemos ver los rostros, mientras que no podemos ver los riñones trasplantados, lo que hace de la materia de trasplante facial algo mucho más complicado. El rostro posee montones de arterias, venas, músculos y nervios que requieren ser reconstruidos de forma tal que devuelvan los movimientos al rostro. El paciente deberá ser capaz de sonreír, fruncir el ceño y presentar expresiones en general, lo que hace del trasplante facial muy distinto a cualquier otro.

¿Quién es candidato para un trasplante facial?

Se trata de un procedimiento sumamente drástico, por lo que sólo a aquellos con desfiguraciones extremas (ya sea causadas por un accidente o por defectos de nacimiento) se les indica la operación, y sólo cuando otras técnicas reconstructivas estándar no satisfacen la necesidad. Solamente han sido tratados por este método víctimas de heridas de escopeta al rostro, quemaduras que han alcanzado todo el grosor de la piel y en Asia también se ha realizado en gente que sufre de neurofibromatosis, una enfermedad genética desfigurante.

neurofibromatosis

Aún así, no todas las personas desfiguradas son candidatos para el proceso. Al igual que otros trasplantes, los pacientes pueden necesitar consumir medicamentos supresores del sistema inmunológico por el resto de sus vidas para evitar que sus organismos rechacen el nuevo rostro.

El rechazo del nuevo rostro puede ocurrir en cualquier momento, incluso varios años después de la operación, por esto es fundamental al aceptar pacientes verificar que cuenten con suficientes tejidos musculares, óseos y subcutáneos con los que cubrir el rostro en caso de que el trasplante sea rechazado por el organismo.

Factores psicológicos

El rostro de una persona es, después de todo, algo que se identifica con la identidad de la misma. Existen decisiones muy complejas, tanto emocionales como psicológicas que un paciente debe enfrentarse al momento de optar por el tratamiento.

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Obtener un nuevo rostro que reemplace el desfigurado puede sonar como una decisión sencilla de hacer, pero el rostro que se obtiene no es el propio. La mayoría de las interacciones con las personas que nos rodean incluyen tanto nuestro rostro como las expresiones que manifestamos con el mismo. Cuando nuestro rostro desaparece, la interacción con el mundo exterior a nuestro hogar es extremadamente limitada. Al recibir un trasplante de tejidos del rostro de otra persona, somos una persona completamente diferente; no volvemos a ser quienes éramos antes de la herida que causó la desfiguración.

El trasplante

Exactamente qué tejidos y qué porciones se trasplantan del donante al paciente durante un trasplante facial depende de las necesidades de cada paciente individual. Técnicamente, el rostro se extiende desde los pómulos hasta la parte inferior del mentón. La frente no se trasplanta, ya que se trata de parte del cráneo y cuenta con un abastecimiento de sangre distinto que el de la parte inferior del rostro. Los ojos tampoco se trasplantan, aunque los párpados pueden contarse en posteriores intervenciones quirúrgicas.

Vía | WebMD

Fotos | Google Images