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Por qué los teléfonos móviles no pueden causar cáncer

Hace poco se desató un tsunámi informativo por la web diciendo que los teléfonos móviles causaban cáncer, y que esta vez estaba apoyado por un estudio científico,  y no sólo por el típico loco de turno. Pero veamos por qué es una exageración total decir que los teléfonos móviles pueden generar cáncer.

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El mismo científico que dijo que había que tener cuidado, dice que “No hay evidencia convicente de que la radiación de los teléfonos móviles cause cáncer. Ni tampoco ya una razón plausible biológica o física de por qué debería causar cáncer”.  Y es muy cierto, las ondas de radio emitidas por el teléfono celular no son lo suficiente fuertes como para hacer nada.

El científico en cuestión es Ronald Herberman, director del Instituto de Cáncer de la Universidad de Pittsburgh. Dijo que su advertencia está basada en datos iniciales sin publicar de un estudio realizado en 13 países sobre el uso del teléfono móvil. Los científicos tienden a ser cautelosos a la hora de divulgar resultados preliminares, y muchos son los que se preguntan cómo Herberman dio a la luz pública datos todavía no comprobados.

Lo que dice Herberman es que hasta que no haya una prueba definitiva de que los teléfonos móviles son inofensivos, sus usuarios deberían ser cautelosos.  Según él hay que minimizar la exposición. Las recomendaciones de Herberman, publicadas por él mismo, son que se limite las conversaciones a pocos minutos (sí, especialmente si es sobre ropa), que se evite la utiización del teléfono en los autobuses y ent renes para limitar la exposición de segunda mano (sí, más cuando uno quiere dormir en el viaje). También limitar el uso dentro de coches, ya que la velocidad fuerza al teléfono a maximizar su potencia para encontrar estaciones (y para que no choquen, ¿no?).

¿Pero hacen falta todas estas precauciones?

Street Portrait: Delivery GuyDevra Lee Davis, colega de herberman, dijo a la agencia AP que “La cuestión es si quieres jugar a la ruleta rusa con tu cerebro”. Hmm, suena aterrador. Pero es bastante exagerado.

Herberman no es un tecnófobo iletrado, tiene como 700 papers científicos publicados sobre cáncer, y al parecer es un hombre inteligente, pero no más que Albert Einstein.

Sí, es que en cierto sentido, Einstein echa por tierra la noción de que la radiación de los teléfonos móviles cause cáncer. Se llama el efecto fotoeléctrico:  la luz está compuesta por fotones que, cuando superan un umbral de energía, pueden soltar electrones de los átomos. Por ejemplo, quebrar uniones químicas del ADN o causar mutaciones cancerosas.

Ese umbral de energía es cercano a la parte ultravioleta de un espectro electromagnético, miles de veces más energético que las ondas de radio de un teléfono móvil. Los rayos ultravioleta, los rayos X y los gama causan cáncer.

Para hacerlo más sencillo, es como si los rayos realmente dañinos, (UV, X y gama) fuesen pelotas de golf, y las ondas de radio del teléfono fueran algodones. ¿Si arrojamos ambos contra una ventana qué sucederá? Sólo los primeros lograrán romperla, los otros tal vez ni llegan a tocarla.

Hay miles de estudios sobre el tema. Han pasado 20 años de uso de teléfonos móviles y miles de papers que prueban que no hay daño posible, pero así y todo se siguen realizando estudios, que no está mal, por cierto, pero hay pruebas de sobra contra la creencia popular de que los teléfonos móviles pueden generar cáncer.

¿Ahora, sólo el cáncer es el malvado ayudante de los teléfonos móviles? No, también hay quienes dicen que el calor de los teléfonos puede cocinar las células cerebrales. Esto proviene de una “demostración” de que dos teléfonos celulares podían cocinar un huevo en 65 minutos. Pero la realidad es que… el sol puede calentarnos la cabeza mucho más que un teléfono celular, y nuestro cerebro no se ha cocido luego de un día de calor, ¿no?

Así que por ahora el único daño que nos hacen los teléfonos móviles, es que han incrementado los accidentes de tráfico, que molestan a quienes quieren viajar tranquilos en el bus o en el tren, que incordian con la miríada de variedad de ringtones, y que pueden hacer que alguien tenga un paro cardíaco, sí, ¡por trabajar tanto y estar todo el día conectado!

Fuente: LiveScience

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