Escrito por Tendenzias

Periostitis tibial: Qué es, causas, síntomas y tratamiento

La periostitis tibial se conoce como el mal del corredor, porque es una lesión propia de las personas que practican este deporte. Sin embargo, son muchos los que ni siquiera la conocen o saben lo que es. Hoy vamos a contarte todo sobre la periostitis tibial: qué es, causas, síntomas y tratamiento. Si eres una persona que suele salir a correr, y especialmente si lo haces por asfalto o suelo duro, este artículo te interesa, ¡no te lo pierdas!

Periostitis tibial playa

Qué es una periostitis tibial

Vamos a empezar hablando de lo que es el periostio, ya que va a ser crucial para entender lo que es el periostitis tibial. El periostio es la membrana que recubre a los huesos para que estos puedan absorver nutrientes y regenerarse. Esta membrana está conectada a los vasos sanguíneos que penetran dentro del hueso.

Periostitis tibial huesos

La capa externa del periostio es fibrosa, y la capa interna es la que facilita la regeneración de los huesos gracias a los oseoblastos. 

Bien, una vez que se sabe lo que es el periostio es fácil adivinar que la periostitis es la inflamación de esta membrana, y al ser tibial se refiere a la que recubre latibia concretamente. Concretamente, la zona más afectada por esta inflamación suele ser lasituada entre elmúsculo tibial posterior y el hueso.

Periostitis tibial hombre

A menudo esta lesión se confunde con una infecció bacteriana que puede darse en la zona y que se trata con antibióticos. Sin embargo, la periostitis tibial es una patología del paciente.

Causas de una periostitis tibial

Esta lesión se da principalmente entre las personas que practican deporte, sobre todo si es correr. También puede afectar a otros deportistas, pero siempre a aquellos relacionados con el uso excesivo de la estructura posterior de la tibia. O incluso a personas que han recibido un golpe directo en el hueso.

Periostitis tibial foco de dolor

Si la lesión se ha producido por el deporte lo normal es que ocurra porque el músculo tibial trabaja la supinación, y la persona lesionada ha colocado el pie durante mucho tiempo en pronación.

  • Supinación: Colocación de la planta del pie hacia adentro. 
  • Pronación: Colocación de la planta del pie hacia afuera.

¿Por qué ocurre al correr? Porque se mantiene en tensión el músculo tibial durante la parte dinámica de la carrera. Cuando el entrenamiento es muy exigente y aumenta la velocidad se tensiona más el músculo y es más probable que se produzca la periostitis tibial.

Periostitis tibial fisioterapia

Además del esfuerzo físico esta lesión también se produce por: 

  • Hacer deporte con el calzado inadecuado con poca amortiguación.
  • No preparar los músculos antes de hacer deporte.
  • Incluir en el entrenamiento carreras en bajada.
  • Entrenar demasiado o con una intensidad inadecuada al usuario.
  • Practicar deportes en terrenos muy difíciles o de suelo duro, por ejemplo por correr en asfalto.
  • En personas con obesidad.
  • Defectos en el pie, por ejemplo si es cavo.
  • Los hábitos de vida también influyen. Hábitos como trabajar de pie, el estrés, conducir mucho tiempo seguido…

Síntomas de una periostitis tibial

El síntoma más claro de esta lesión es el dolor. Suele surgir durante el entrenamiento e ir aumentando en función de cómo aumenta la intensidad y duración del mismo.

Periostitis tibial estirando gemelo

Al principio puede que el dolor sea leve, pero al añadir tensión muscular puede alcanzar tal intensidad que el deportista se vea forzado a detener en seco el ejercicios. También produce rigidez en los músculos tibiales y calambres. Si la lesión es grave estos síntomas pueden aparecer incluso al apoyar el pie en el suelo.

Los focos de dolor se centrarán en la parte posterior e interna de la tibia. Esta localización tan clara es sinónimo de la periostitis tibial sin confusión.

Periostitis tibial esterilla

Una vez que aparecen estos dolores lo normal es buscar un diagnóstico que determine la lesión y su gravedad. La periostitis tibial se puede diagnosticar mediante radiografías o resonancias magnéticas. Aún así, es fácil concretar lo que ocurre con una sencilla exploración física de la pierna.

El doctor o especialista palpará la parte anterior de la tibia y la parte posterior. Además de que puede resultar doloroso para el paciente, pueden aparecer unos pequeños bultos inflamados, e incluso tumefacción.

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Tratamiento para la periostitis tibial

El tratamiento para la periostitis tibial dependerá de lo aguda o leve que sea la lesión. Puede ir desde el reposo funcional durante 2 o 3 días hasta utilizar medias de compresión. Ahora vamos a ver una serie de posibles tratamientos, sin embargo le que siempre va a ser el primer paso es evitar la causa.

Periostitis tibial crema

Si ha surgido por el deporte, o por una mala pisada o por sobrepeso, evitar cualquiera de estos detonantes ayudará a que la tibia se recupere por si sola.

Vamos a ver posibles tratamientos:

Periostitis tibial carretera
  • Lo más efectivo es aplicar hielo o agua fría en la zona: Lo ideal es hacerlo en toda la pierna y no sólo en el punto dolorido, ya que así estarás tratando los músculos al completo. Esta rutina después de cada entrenamiento irá aliviando la zona y evitando que ocurra más veces. También puede ayudar el utilizar un gel de frío.
  • Cambiar las zapatillas: Si estas son las causantes de la lesión lo ideal es dejar de utilizarlas y cambiarlas por unas nuevas. Elige unas de pisada media o blanda, pero no completamente blandas, y con refuerzo alto en el talón. Así la parte tibial estará más protegida.
  • Antiinflamatorios: Tanto en pastilla como mediante plantas mediciales los antiinflamatorios ayudan a recuperar la zona.
  • Utilizar medias de compresión: Unas buenas medias de calidad ayudarán a evitar la vibración al correr y no perjudicará a los músculos tibiales ni a la membrana del hueso.
  • Evita la fuentes de calor: Aplicar calor sobre la lesión no ayudará a mejorar la periostitis tibial sino que empeorará la sutación.
Periostitis tibial camino

Cómo Prevenir la Periostitis Tibial

Como hemos visto anteriormente, la tibia es el huso quizás, más resistente, encargado de soportar todo el peso corporal y quizás uno de los huesos que menos protección muscular tiene, lo que le hace muy vulnerable a la hora de sufrir lesiones sobre todo provocadas por los sobreesfuerzos.

En los corredores, es muy habitual sufrir este tipo de lesiones, la repetición continuada de impactos, hacen que los músculos de la tibia lleguen a irritarse, provocando dolor o sensación de escozor en la parte delantera de la pierna. También la longitud de las zancadas al correr, la pendientes, el terreno duro o un entrenamiento demasiado duro al principio de temporada puede provocar una periostitis tibial.

Si no cesamos es esa actividad y en este caso seguimos entrenando a pesar de haberse producido ya la inflamación, seguramente se haya llegado a producir una fractura, las llamadas fracturas por estrés. Pero, ¿Cómo podemos prevenir una periostitis tibial?.

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Lo que podemos hacer es daros una serie de recomendaciones que os ayudarán a prevenir su aparición, estas pautas son:

  • Utiliza un calzado adecuado a tu pie y tipo de pisada, un calzado cómodo y procura que siempre esté en buen estado, cuando se comience a deteriorar, cámbialo.
  • Planifica los entrenamientos con antelación.
  • Antes de comenzar una disciplina deportiva, realiza un calentamiento adecuado.
  • Cuando finalices tu actividad, finaliza con un buen estiramiento sobre todo tibial anterior, peroné, gemelos y soleo.
  • Evitar las superficies duras e irregulares.

El calzado es importantísimo a la hora de corregir esta dolencia y sobre todo evitarla, elige un calzado que sea flexible, estable y que absorba bien los impactos. Piensa que cuanto mayor sea tu peso, más alta deberá ser la mediasuela, para que absorba mejor.

Si eres deportista evita entrenar sobre asfalto, será mejor que lo hagas sobre hierba o en el peor de los casos, sobre tierra.

En cuanto a los estiramientos que hemos citado anteriormente y que mas tarde conoceremos, será importante fortalecer al máximo los músculos interiores de la pierna, para ello un ejercicio que te beneficiará, será caminar de puntillas y de talones, con la parte externa del pie y con su parte interna.

Periostitis Tibial Estiramientos

Como ya sabemos es una enfermedad conocida con el sobrenombre de la “lesión del corredor de fondo”, consiste en la inflamación de la cara anterior de la pierna, en lo que conocemos como la “caña de la pierna”, aunque en algunos casos el dolor puede extenderse hasta la misma rodilla.

Realizar un buen estiramiento de los músculos, será indispensable para poder evitar este tipo de lesiones y por este motivo, os dejamos unos ejercicios de estiramiento sencillos de realizar y que se podrán realizar tanto antes del entrenamiento o la disciplina, como después, cuando haya terminado.

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Vendaje de Periostitis Tibial

Los vendajes son lo más indicado cuando se trata de realizar las labores de la vida cotidiana. Pero cuando se trata de atletas, la ganas que tienen estos por reiniciar los entrenamientos a menudo les hace precipitarse y comenzarlos antes de tiempo.

No obstante lo mejor para iniciarse después de haber sufrido una periostitis tibial, será utilizar un vendaje funcional, al menos en las primeras sesiones. Se trata de unos vendajes eficaces para la prevención de recaídas ya que con el conseguiremos amortiguar el impacto y las ondas vibratorias que éste suscita.

Para comenzar con el vendaje, primero localizaremos donde tenemos los puntos de dolor, tanto los dolores internos como los externos. El material necesario serán vendas elásticas adhesivas, no es necesario rasurar aunque si recomendable.

Cuando el dolor se localiza en la parte exterior de la tibia, el vendaje lo realizaremos de forma circular, es decir, comenzando por la zona contraria a donde sentimos el dolor, comenzamos a vendar e iremos poco a poco subiendo. El extremo de la venda la fijamos en la cara interna y mediante tracción hacia la parte externa o exterior, iremos subiendo de forma circular la venda. Cuando nos hayamos pasado aproximadamente 5 cm de la zona de dolor, cerraremos el vendaje.

Cuando se trate de la zona interna como la zona dolorida o afectada, el vendaje irá justo al revés, la compresión al subir el vendaje será en la parte interna.

Existe otro tipo de vendaje y es el vendaje preventivo, éste tipo de vendaje evitará las recaídas. Es un vendaje que sólo se utilizará para realzar la actividad deportiva, tanto para el calentamiento como para el entrenamiento, teniendo que quitarlas una vez hayamos terminado la práctica deportiva.

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La tensión de las vendas se regirá en función de tu propio criterio, para lo que colocaremos una venda circular elástica de 6 cm de ancho en la zona de dolor. En la parte superior e inferior de la zona dolorida, se colocan también vendas adhesivas, pero estas de 3 cm. Con este tipo de vendajes evitaremos la expansión de las ondas y la amortiguación de las mismas.

Periostitis Tibial Tiempo de Recuperación

Cuando sintamos la primera percepción de dolor o el primer síntoma deberemos parar inmediatamente. La recuperación en tiempo se regirá por la gravedad de la lesión, luego cuanto antes dejes de realizar deporte ante el primer síntoma, más rápida será la recuperación.

La utilización de hielo y pomadas antiinflamatorias cuatro veces al día, colocando el hielo en una bolsa de plástico o paño de tela y aplicándolo sobre la zona afectada en un máximo de 5 minutos. Esta zona no tiene casi carne y podemos quemarnos.

Emplastes con pomadas por la noche, serán también una ayuda a una rápida recuperación, pero fundamental será realizar estiramientos diarios.

Aproximadamente tardaremos de de 2 semanas a 3 la recuperación, para volver a un entrenamiento normal, ahora bien a partir de ahora, utiliza un calzado más adecuado, utiliza plantillas de descarga y no entrenes en superficies irregulares, con pendiente o en superficies duras.

Cuando no notes dolor, haz caminatas de una hora para probar si ya no hay dolor. Y, por supuesto, cambia el calzado. La vuelta a los entrenamientos debe ser muy paulatina. Empieza con 20 minutos por hierba a ritmo suave y evitando siempre las cuestas. La vuelta requiere 2 ó 3 semanas hasta poder entrenar normal. Una vez ya recuperado, hazte unas plantillas de descarga que te “neutralizan” gran parte del impacto.

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Desde Demedicina, esperamos que este artículo te haya sido de utilidad y haya aclarado tus dudas, no obstante en la siguiente selección de artículos puedes conocer más sobre otras lesiones que pueden afectar a las movilidad de las piernas y producir dolor, como:

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