Escrito por Tendenzias

Neutrófilos – Qué son, funciones, valores, síntomas y tratamiento

En nuestro organismo y, en concreto, en nuestra sangre, hay elementos cuya función primordial es proteger al cuerpo de los peligros del exterior. Este es precisamente el objetivo de los neutrófilos, unos agentes de defensa que circulan por nuestro torrente sanguíneo.

Qué son los neutrófilos

Los neutrófilos son uno de los tipos de glóbulos blancos que hay en la sangre. De hecho, son los más comunes, ya que de cada 10 leucocitos, entre 6 y 7 son neutrófilos. Son además uno de los principales agentes de defensa del cuerpo frente a virus y bacterias. No en vano, son los primeros en llegar a las infecciones cuando estas se producen.

Estas células se producen en la médula ósea, desde donde pasan a la sangre, para luego instaurarse en los tejidos de las zonas infectadas. Suelen tener una vida de unos pocos días (entre 3 y 4).

Funciones de los neutrófilos

Los neutrófilos tienen una función fundamental dentro de nuestro organismo. Y es que estas células inmunes son capaces de proteger al organismo de cualquier invasión exterior, ya sean parásitos o bacterias.

Los neutrófilos son las primeras células en combatir dichos agentes patógenos. Lo hacen a través de la quimiotaxis, que es un proceso mediante el cual las células del cuerpo humano reaccionan de manera uniforme ante un estímulo químico. En algunos casos reaccionan yendo hacia el alimento, o alejándose de sustancias químicas venenosas. En el caso de los neutrófilos, al ser inmunes, reaccionan directamente atacando a las bacterias o parásitos que causan la infección.

Estas células tienen diferentes formas de acabar con los agentes patógenos. Una de las formas sería por fagocitosis, es decir, comiéndose literalmente a estos agentes. Otra de las formas que tienen de combatirlos es a través de la degranulación,que consiste en que los neutrófilos liberan agentes antimicrobianos.

De esta manera, los neutrófilos son muy importantes para la salud, y por eso es importante mantenerlos dentro de unos niveles.

Valores de los neutrófilos

Los valores de los neutrófilos deben estar dentro de unos márgenes para indicar que nuestro organismo está sano. Un recuento demasiado alto o demasiado bajo de neutrófilos podrían ser indicativo de alguna infección, o el resultado de alguna patología.

Normalmente los adultos tienen un recuento de neutrófilos que oscila entre los 2.000 y los 8.000. Este número es mayor entre los bebés, que necesitan mayores defensas y por eso el recuento de neutrófilos puede variar entre 8.000 y 30.000. Este recuente se realiza mediante un análisis denominado RAN (recuento absoluto de neutrófilos).

Pero, ¿qué ocurre si los valores están por debajo o por encima de lo recomendable? ¿Qué indica el tener los neutrófilos altos o bajos?

Neutrófilos altos

Puede suceder que el recuento de neutrófilos sea demasiado elevado. Esto quiere decir que el organismo está reaccionando ante alguna infección o alguna inflamación En muchos casos esto se puede advertir a simple vista, sobre todo en el caso de las inflamaciones producto de infecciones, ya que los neutrófilos es uno de los principales componentes del pus.

Los neutrófilos altos indican que el cuerpo ha reaccionado a algún tipo de infección o a otra cosa que ha provocado una respuesta inmune del organismo. Esto podría deberse también a otros casos de estrés físico, quemaduras, algunos medicamentos o incluso a patologías como la anemia mieloide crónica. A este recuento de neutrófilos altos se le denomina neutrofilia.

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Neutrófilos bajos

Por su parte, cuando el recuento de neutrófilos es demasiado bajo se dice que la persona tiene neutropenia. Es habitual que la neutropenia pase desapercibida y no se detecte hasta que se desarrollan graves infecciones, que vienen precedidas de dolores de garganta, escozor al orinar, llagas en la boca, etc. El recuento bajo de neutrófilos quiere decir que el organismo es más vulnerable a las infecciones.

Una de las principales causas de la neutropenia es la leucemia, la cual impide el correcto desarrollo de estas células en la médula ósea. Asimismo, este bajo recuento se puede deber a algunas alteraciones en la médula ósea producto de la exposición a la radiación o agentes químicos, como en los pacientes que pasan por quimioterapia.

Por otro lado, la anemia aplástica también provoca neutropenia, ya que reduce el número de células en la sangre.

Dependiendo del recuento se puede hablar de neutropenia leve si el recuento está entre 1.000 o 2000, moderada si está entre 500 y 1.000 o grave, cuando el recuento es menor de 500.

Síntomas de los neutrófilos altos

Los neutrófilos altos se dan como una respuesta inmune del organismo ante una determinada infección. Por tanto, los síntomas de los neutrófilos altos son aquellos de la infección que los provoca.

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La neutrofilia se puede manifestar de formas distintas, pero algunas de las más comunes son las inflamaciones o dolores (por ejemplo, de garganta) o el sangrado, que puede provocar la aparición de sepsis y llagas. También puede provocar algunas deficiencias en el aparato respiratorio, como disneas, y también en el circulatorio, como taquicardias. Otros síntomas comunes es la fiebre, la ausencia de apetito y pérdida de peso, o la sensación de debilidad.

Tratamiento de los neutrófilos

Ya hemos indicado que la neutrofilia aparece como  reacción del cuerpo a otra infección. Por lo tanto, el tratamiento de los neutrófilos altos está dirigido específicamente a acabar con la infección que los provoca. Una vez se ha terminado con la infección, es de esperar que los neutrófilos vuelvan a sus niveles normales.

Hay ocasiones en que no se realiza tan siquiera realizar un tratamiento específico, ya que la nautrofilia es producto de una inflamación y volverán a sus valores normales cuando la hayan combatido. Pero en otras infecciones más graves sí que es recomendable seguir una serie de precauciones y tratamientos.

En estos casos se recomienda visitar a un hematólogo, y llevar un control de la relación entre el desarrollo de la infección y el número de neutrófilos. Otro de los tratamientos, en este caso de prevención, es llevar una dieta lo más rica y saludable posible, y practicar deporte de forma regular.

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