Escrito por Tendenzias

Neutrófilos bajos – qué son, síntomas, causas y tratamiento

Los glóbulos blancos o leucocitos son unas de las células primordiales en los referente a la lucha contra virus y bacterias. Dentro de los leucocitos existen diferentes tipos con distintas características, como es el caso de los neutrófilos. Vemos qué son estas células y que puede pasar si tenemos los neutrófilos bajos.

Qué son los neutrófilos bajos

Ante de empezar vamos a ver qué son exactamente los neutrófilos. Se les conoce por ser el tipo más común de leucocito o glóbulos blanco, ya que aproximadamente entre el 50% y el 70% de glóbulos blancos son neutrófilos.

Este tipo de glóbulos blancos funciona como una especie de soldados de infantería, una primera línea de protección frente a agentes patógenos externos. Esto quiere decir que los neutrófilos son los primeros en llegar al lugar donde se produce una infección bacteriana o micótica. A diferencia de los glóbulos rojos, este tipo de glóbulos blancos puede abandonar el torrente sanguíneo gracias a su estructura gelatinosa, para depositarse en los órganos o tejidos afectados por la infección.

Por tanto, estas células son parte importante del sistema inmune del individuo. Se producen en la médula ósea, desde donde pasan al torrente sanguíneo. Una vez en él, tienen una vida aproximada de 3-4 días. Cabe decir que se pueden diferenciar entre diferentes tipo de neutrófilos. Por un lado están las bandas, que es como se denomina a los neutróflos todavía inmaduros, y por otro los neutrófilos segmentados, que son aquellos que ya están maduros.

El recuento de neutrófilos es importante para detectar posibles problemas de salud o respuestas del organismo ante infecciones bacterianas. Los recuentos de neutrófilos pueden ser normales, anormalmente altos o anormalmente bajos. En este caso nos vamos a detener en el caso de que el recuento de neutrófilos sea demasiado bajo.

Valores que indican que tengo los neutrófilos bajos

Para saber el número de neutrófilos que tenemos en el torrente sanguíneo es necesario hacerse un análisis de sangre. Se trata de una prueba sencilla que no reporta riesgos y que es recomendable hacer cada ciertos períodos de tiempo.

El recuento de neutrófilos puede determinar alguna patología o la respuesta de las células a alguna infección. Los valores normales de neutrófilos en una persona adulta están entre 1.500 y 7.500 aproximadamente.

Cuando una persona tiene los neutrófilos bajos, indica que su sistema inmune no está preparado para luchar contra una determinada infección. A esto se le llama neutropenia. Se puede decir que con alrededor de 1.000 neutrófilos la persona tiene unos niveles bajos, pero que no revisten demasiada gravedad. A partir de <500 neutrófilos es cuando se puede decir que el sistema inmune del paciente se encuentra peligrosamente comprometido.

Síntomas de los neutrófilos bajos

Cuando una persona tiene los neutrófilos bajos quiere decir que su sistema inmune no combate las infecciones bacterianas o micóticas de una forma eficaz. Por tanto, la persona está más expuesta a infecciones, lo cual implica que los síntomas de los neutrófilos bajos coinciden con los de la infección que los provoca.

Principalmente, las infecciones que provocan los neutrófilos bajos pueden afectar a la piel, al tracto urinario o gastrointestinal, Principalmente, el paciente puede estar expuesto o incluso indefenso ante bacterias u hongos que pueden afectar a diferentes zonas, como por ejemplo provocar llagas en la boca. Si la neutropenia es grave, estas infecciones podrían llegar a pasar a la sangre, a los pulmones u otros órganos.

Causas de los neutrófilos bajos

Hay dos formas principales de neutropenia. Una es la que se da cuando el organismo no es capaz de producir por sí mismo los neutrófilos necesarios. Por otro lado, los neutrófilos bajos también se pueden explicar en base a una disminución repentina de su número. Existen diversos motivos que pueden derivar en alguno de estos casos.

Por un lado, los neutrófilos bajos se pueden explicar por una deficiencia congénita en la médula ósea del paciente, que no es capaz de producir los suficientes neutrófilos. Esto también se puede dar si el paciente está enfermo de cáncer o leucemia.

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Otra de las causas más frecuentes de neutropenia son las infecciones bacterianas. Hay diversas enfermedades que causan una disminución en el número de neutrófilos y que debilitan el sistema inmunitario, caso de la tuberculosis, el VIH o la malaria.

También hay determinados medicamentos y químicos que provocan un debilitamiento de la médula ósea y afectan a la producción de glóbulos blancos, como es el caso de los tratamientos con quimioterapia contra el cáncer.

Los neutrófilos bajos también se pueden deber a causa de una mala alimentación. La desnutrición, la deshidratación o la escasez de folato y vitamina B12 también puede provocar bajos niveles de neutrófilos.

Alguna patología en el sistema linfático, como la esplenomegalia, que afecta a la destrucción de glóbulos blancos en el bazo.

En cualquier caso, normalmente la neutropenia no es una patología por sí misma sino que es subyacente de otra infección o patología (salvo en los casos en los que sea congénita).

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Tratamiento de los neutrófilos bajos

El tratamiento contra los neutrófilos bajos está ligado al de la infección que provoca estos bajos niveles. Se podría decir que los valores de los neutrófilos están ligados a la salud del paciente, por tanto, erradicando su origen e solucionaría el problema.

En el caso de infecciones bacterianas o micóticas que no revistan demasiada gravedad se suele tratar con anfimicóticos o antibióticos. En otro casos también e pueden tratar con corticosteroides o, en el caso de los pacientes con enfermedades autoinmunes, con inyecciones intravenosas de inmoglobulinas.

Por otro lado, también es importante tener en cuenta ciertas recomendaciones a la hora de prevenir que el paciente con neutrófilos bajos pueda adquirir nuevas infecciones. Estas recomendaciones se basan en extremar las precauciones de higiene personal, y evitar el contacto directo con la persona enferma.

En definitiva, los neutrófilos bajos son el indicativo de que nuestro sistema inmunológico está expuesto a infecciones por hongos o bacterias. Si no sabes cómo están tus niveles, ¿a qué esperas para hacerte un análisis de sangre?

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