Escrito por Tendenzias

Mitos sobre las alergias

Son muchos los mitos y confusiones con respecto a las alergias, por lo que a continuación exploraremos algunos de ellos de manera que podamos distinguir si realmente los síntomas que tenemos son los de una alergia, o los de algo distinto, como una reacción o un simple resfriado. A continuación en Demedicina, mitos sobre las alergias.

Mitos sobre las alergias

Mitos sobre las alergias

Existen muchos mitos con respecto a las alergias, y sobretodo relacionados con el hecho de estar expuestos por ejemplo a determinadas corrientes o a situaciones en la que distintos elementos patológicos pueden afectarnos.

Queremos ver ahora alguno de estos mitos y explicarlos un poco mejor para llegar a la conclusión de si realmente pueden llegar a afectarnos o a producirnos una alergia o de hecho curarla.

Los climas desiertos curan las alergias

Mudarnos nunca nos ayudará a escapar a nuestras alergias. Cambiar de climas puede afectar nuestra reacción a sustancias llamadas alérgenos, que son sustancias que generan una reacción alérgica, pero esto es sólo en cierto grado. Algunas plantas son poco comunes en otras zonas del país, pero otras son encontradas en todos lados.

Las flores inician alergias

Ciertos floristas con exposición prolongada a flores pueden presentar síntomas de alergias, pero muy pocas personas sufren de reacciones alérgicas sólo por un ramo de flores. El culpable suele ser el polen producido por árboles, pasto y hierbas que es acarreado por el viento.

No hay polen en las playas

Al compararlas con otras regiones, las playas pueden ser un lugar agradable para quienes sufren de alergias, ya que suelen tener menor concentración de polen en el aire. Aún así, diversos tipos de pasto son comunes en las playas, por lo que es posible encontrar polen unos 600 metros dentro del mar.

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El conteo de polen puede predecir un mal día para los alérgicos

De hecho, es cierto. El conteo de polen es la cantidad de polen medido en una cantidad determinada de aire en cierto período de tiempo. Podemos utilizar este dato para minimizar la exposición al polen.

La miel local puede reducir las alergias

La teoría que establece que comer miel local reduce las alergias es simplemente anecdótica, y no ha sido verificada por investigaciones apropiadas. Quienes creen en ella sostienen que el contenido de polen en la miel los inoculará contra ataques alérgicos, pero pocos estudios han evaluado esta teoría y, a diferencia de inyecciones controladas contra la alergia, el polen encontrado en la miel puede no incluir los tipos de polen que nos hacen mal.

Nos haremos resistentes a las alergias

Algunos niños se vuelven resistentes a ciertas alergias con el tiempo, pero muy pocos resisten enfermedades como la “fiebre del heno”.

La lluvia lava el polen

Los días más agradables para los alérgicos son los que siguen a días de mucha lluvia. La cantidad de polen en el ambiente se ve afectada por la temperatura, momento del día, humedad y lluvia, siendo las mejores condiciones los días húmedos y de mucho frío, durante la noche y mañana temprano.

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Las alergias al moho sólo afectan adentro

Las esporas del moho son hongos, y pueden encontrarse en cualquier ambiente ya que crecen en la tierra, hojas en el suelo y madera podrida, en particular en climas húmedos. Es más probable que suframos una reacción alérgica al moho en el verano.

La fiebre del heno viene del heno

La fiebre del heno no es una fiebre y no viene del heno. Es causada por polen de árboles, pastos y hierbas, así como esporas del moho.

Inyecciones regulares pueden mejorar las alergias

Si bien no existen curas definitivas para las alergias, las inyecciones para la alergia (algo conocido como inmunoterapia) son lo más cercano que encontraremos. Son capaces de reducir drásticamente nuestra reacciones a ciertos agentes.

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