Escrito por Tendenzias

¿Infarto o ataque de ansiedad? Las claves para diferenciarlos

En ocasiones, saber reaccionar a tiempo ante una crisis de salud es crucial. Tanto es así, que puede llegar a salvar una vida. Incluso a veces, la propia. De hecho, cuando pides una ambulancia, el sanitario que te coge el teléfono te pide una evaluación previa para conocer la situación. Lo que digas en esos segundos de tensión y despiste máximo, puede ser crucial para el devenir del enfermo.

Por tal motivo, y aunque parezca que no va con nosotros, es importante saber distinguir entre un infarto y un ataque de ansiedad. Éstas son las claves para diferenciarlos.

Aunque cueste creerlo a quien no los ha sufrido, un ataque de ansiedad y un ataque al corazón se manifiestan de forma muy parecida. Dolor insoportable en el pecho, problemas para respirar, sudores fríos, vómitos… Obviamente, la ansiedad que provoca el propio ataque al corazón, hace todavía más complicado distinguir una dolencia de otra. No obstante, y aunque cueste distinguirlos, es sencillo hacerlo si mantenemos la calma y estamos atentos a los detalles.

Infarto o ataque al corazón

La mejor forma de conocer los síntomas de un infarto, es preguntar a quienes los han sufrido. Y eso es lo que hacen, desde hace años, los expertos en prevención sanitaria. Tras décadas trabajando en ello, ésta es la forma en que se manifiesta un ataque el corazón:

  • Dolor en el pecho –  No es un dolor de pinchazos, sino una opresión continua en pecho y espalda
  • Brazo izquierdo – No es un mito. Si notas raro el brazo izquierdo, mientras el pecho te arde, estás sufriendo un infarto.
  • Sudor frío y náuseas – Son dos síntomas que no parece tener mucha relación pero que se manifiesta en la mayoría de los casos.
  • Cuello y mandíbula – Es habitual que el dolor del pecho y el brazo se traslade también al cuello, con rigidez incluida, y a las mandíbulas. Es de lo más reconocible para saber que es un infarto.
  • Dolor prolongado – Si han pasado más de cinco minutos y el dolor no remite, llama a Urgencias.

Llegados a este punto, y teniendo la certeza que es un infarto, hay que intentar calmar al afectado. Es decir, el infarto está ahí, no se va a ir, pero la ansiedad y los nervios no van a mejorarlo. La ambulancia no tardará en llegar y los sanitarios sabrán cómo afrontar la situación.

Ataque de ansiedad

Los ataques de ansiedad son más habituales de lo que mucha gente piensa. Más aún con el ritmo de vida que llevamos en la actualidad. Y claro, cuando vienen, lo hacen sin avisar. Tienen esa fea costumbre. Lo importante es que si lo hacen, sepamos cómo reaccionar y reconocerlos. Estos son los síntomas de un ataque de ansiedad:

  • Dolor en el pecho – El dolor es intermitente y de diferentes intensidades. Es uno de los indicadores más claros para distinguirlo de un infarto
  • Extremidades – Es habitual que notemos brazos y piernas adormilados. Incluso continuos pinchazos que llegan hasta las yemas de los dedos. Al menos no es sólo el brazo izquierdo y eso es buena señal.
  • 10 minutos de ataque – Es lo que dura un ataque de ansiedad de media. En 10 minutos, debería haber remitido y el afectado estar algo más sereno y sosegado.
  • Miedo irracional – En pleno ataque de ansiedad, todo lo que pasa por la cabeza del afectado es nocivo. Sus mayores miedos, incluida la muerte, surgen de repente. Es importante desviar su atención pues calmarle será misión imposible.

Una vez expuestas las diferencias entre un infarto y un ataque de ansiedad, nuestra recomendación siempre es llamar a Urgencias en ambos casos. De no hacerlo con un ataque al corazón, el afectado puede perder la vida. Si no requerimos atención médica con un ataque de ansiedad, éste puede ser el primero de muchos. La prevención y el seguimiento a estas dos afecciones es imprescindible para que no vayan a más.

Otros remedios que se utilizan para calmar la ansiedad, cuando se produce por un problema como la falta de serotonina en el cerebro, podemos acudir a medicamentos como la paroxetina, unas pastillas que nos ayudan con la depresión cuando está producida por el cerebro.

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