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Herpes Genital: Síntomas del herpes y tratamiento

En Demedicina siempre buscamos daros información sobre todo tipo de enfermedades y afecciones, desde aquellas más complicadas hasta de los problemas de salud más simples. Hoy nos vamos a detener en una de esas infecciones que son “tabú” y que resultan incómodas de sufrir y de admitir: el herpes genital. ¿Cuáles son sus causas, síntomas y tratamiento?

herpes genital

Herpes genital: en qué consiste

El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual que se da en personas adultas y sexualmente activas. Cualquier persona sexualmente activa puede contraer esta enfermedad, aunque en muchas ocasiones no se presenta ningún tipo de síntomas. Se calcula que alrededor del 15%-20% de adultos entre los 18 y los 50 años tienen o han tenido herpes genital. La infección afecta tanto a hombres como a mujeres, y es producida por el virus del herpes simple. Existen dos tipos de infección por este tipo de virus:

  • Infección por el virus VHS 1: Suele afectar a la zona de la boca o los labios, aunque también puede pasar a la zona genital a través de la práctica del sexo oral
  • Infección por el virus VHS 2: En este caso suele afectar a la zona genital directamente.

A continuación vemos cuáles son las causas que pueden provocar la aparición de herpes genital.

Causas del herpes genital

herpes
El herpes genital se transmite de una persona a otra a través del contacto sexual. La infección afecta a las membranas mucosas de los genitales y a la piel, por lo que se puede contraer a través del contacto de la piel o de los fluidos bucales y vaginales. Esto quiere decir que la enfermedad no solo se transmite a través del acto sexual, sino también a través de otro tipo de prácticas como el sexo oral.

Es decir, cualquier persona tiene riesgo de contraer herpes genital si su piel, su boca, su pene o su vagina entra en contacto con el piel, boca, pene o vagina de una persona que ya tenga herpes. Además, el contagio es mucho más probable si la persona infectada presenta úlceras o ampollas a causa del herpes (uno de sus síntomas más comunes, aunque no siempre aparece).

Ahora que ya sabemos qué causa el herpes genital, proseguimos con los síntomas que provoca.

Síntomas del herpes genital

El herpes genital es una infección en la que el paciente, en muchas ocasiones, no presenta ningún tipo de síntoma. Esto es, la persona puede tener herpes genital sin ni siquiera saberlo.

El síntoma más habitual de la presencia de herpes vaginal es la aparición de unas úlceras y ampollas, llenas de un líquido de color claro y que pueden llegar a ser bastante dolorosas. Estas ampollas no siempre aparecen en los casos de herpes vaginal, pero en el caso de aparecer suelen hacerlo en la los labios, las encías, alrededor de la boca, los genitales masculinos y femeninos, la zona interior de los muslos, alrededor del ano o en los glúteos.

sintomas herpes genital
En algunas ocasiones, los enfermos pueden presentar algunos síntomas más graves durante el primer brote de herpes genital. Estos síntomas incluyen: malestar y cansancio general, fiebre, dolor en la espalda, muslos o rodillas, y ausencia de apetito.

Antes de que aparezcan las ampollas el paciente puede sentir una especie de hormigueo. Cuando las ampollas salen, termina por explotar provocando unas úlceras que dejan una costra, que tarda alrededor de dos semanas en desaparecer. El primer brote de ampollas puede venir seguido de otros, aunque normalmente son menos virulentos y cada vez menos frecuentes en el tiempo.

Por último, en algunos casos el herpes genital puede provocar otros problemas como dificultad para orinar, aparición de ganglios linfáticos visibles en la zona de la ingle o flujo vaginal en el caso de las mujeres. En estos casos es imprescindible ir al médico a realizarse unas pruebas médicas. En el siguiente apartado vemos precisamente cuáles son las pruebas que se realizan para detectar el herpes genital.

Pruebas para detectar el herpes genital

Si notas alguno de los síntomas que podrían indicar herpes genital, lo más recomendable es que acudas al médico lo antes posible. En la consulta, habla abiertamente sobre los síntomas que padeces y si has tenido alguna relación que podría indicar que hayas sido contagiado por herpes genital.

En algunos casos, el médico podría realizar el diagnóstico simplemente realizando un análisis visual de la zona afectada. En otros casos puede ser necesaria la realización de otras pruebas. Por ejemplo, el médico podrías raspar la zona para obtener muestras de las llagas y analizarlas.

También existe otra prueba denominada PCR, que consiste en extraer sangre, tejido o líquido cefalorraquídeo. En este caso esta prueba se usa para detectar la presencia del virus del herpes genital en el propio ADN. Por otra parte, existen otras pruebas de sangre que se realizan para determinar la presencia de anticuerpos contra el herpes genital. Estas pruebas se realizan con el fin de obtener un diagnóstico, pero también un tratamiento a seguir.

Dependiendo de la gravedad de la lesión y del proceso realizado para obtener las muestras, es probable que el paciente note cierto dolor o malestar durante las pruebas.

Una vez que se ha detectado que la persona tiene el virus del herpes genital, ¿qué se puede hacer para combatirlo? Lo vemos en el siguiente epígrafe.

Tratamiento del herpes genital

tratamiento herpes genital
La mala noticia es que el herpes genital no se puede curar. Permanecerá en nuestro cuerpo ya para siempre. Sin embargo, sí se pueden administrar medicamentos antivirales que ayudan a aliviar el dolor y reducir la duración del brote, y que se suelen mostrar bastante efectivos, sobre todo si se utilizan durante el primer brote de la enfermedad. En caso de que los brotes se repitan es necesario administrar los antivirales cuando comience el ardor o el hormigueo o, como muy tarde, cuando acaban de aparecer las ampollas.

Se recomienda el uso de medicamentos como aciclovir, famciclovir o valaciclovir. Sin embargo, cabe resaltar que estos medicamentos solo ayudan a evitar que el virus se multiplique; sin embargo, no lo erradican del organismo, por lo que tampoco influye en las posibilidades de que se puedan producir futuros brotes.

Para evitar contraer el virus del herpes genital es recomendable seguir una serie de recomendaciones que vemos a continuación.

Prevención del herpes genital

Para prevenir el herpes genital hay que evitar el contacto de la piel, boca o genitales con las mismas zonas de una persona que esté infectada. Evidentemente, a veces es difícil saber si alguien tiene o no herpes genitales, por lo que siempre es necesario extremar las medidas de seguridad y recurrir al uso de anticonceptivos. Desafortunadamente, de momento no hay forma médica de prevenir el herpes genital.

Por otro lado, citar que las mujeres embarazadas deben tratar las infecciones de herpes genital alrededor de un mes antes del parto, para intentar erradicar el brote a tiempo. En caso de que la infección persiste o surja un nuevo brote, se recomienda realizar una cesárea para prevenir el contagio del feto.

¿Cómo afecta el herpes genital a las relaciones sexuales?

Sin duda, una de las grandes dudas y preguntas de las personas que tienen herpes genital y de sus parejas, es saber cómo puede afectar el tener herpes genital a su relación de pareja o, más en concreto, a las relaciones sexuales.

En primer lugar hay que destacar que el herpes genital es una infección altamente contagiosa por lo que, en lo relativo a las relaciones sexuales, hay un factor fundamental: la confianza. Es imprescindible comunicarle a la pareja si se tiene herpes genital tan pronto como se conozca, así como los riesgos de contagio que existen.

Uno de los métodos para reducir las posibilidades de contagiar el herpes genital es el uso de preservativos. Pero también es importante saber que no erradica el riesgo por completo y a pesar de usar protección es posible contraer el herpes genital. Por otro lado, la gravedad de la infección de la otra persona también influye en las posibilidades de contagio. Así, en caso de que el herpes genital no muestre signos visibles (llagas, por ejemplo) las posibilidades de contagio disminuyen. Pero repetimos, aún en este caso el uso de preservativos no erradica por completo el riesgo de contagiar el herpes.

Herpes genital y VIH: ¿cuál es su relación?

herpes genital
El herpes genital no solo es peligroso por sí mismo, sino que puede dar lugar a otro tipo de complicaciones. Por ejemplo, existen la posibilidad de contraer el VIH a causa de un herpes genital. En ocasiones, los herpes genitales producen llagas que pueden sangrar. Cuando esta sangre entra en contacto con la boca, la vagina o el recto durante las relaciones sexuales, puede provocar el contagio de VIH si la otra persona está infectada con este virus. Por eso volvemos a recalcar el punto anterior de que en las relaciones sexuales siempre es fundamental la confianza con la otra persona.

Herpes genital durante el embarazo

Como ya hemos mencionado anteriormente, el herpes genital puede ser potencialmente peligroso para el embarazo. En caso de estar embarazada y tener herpes genital pueden darse diversos problemas que pueden llegar ser muy graves, llegando incluso al aborto espontáneo. En otros casos pueden nacer bebés prematuros o, incluso, contagiar el herpes genital al bebé durante el parto, provocándole una enfermedad mortal llamada herpes genital en el neonato.

Por ello, es muy importante que las mujeres embarazadas le comenten a su médico y ginecoólogo si han tenido alguna vez este virus. En caso de tener herpes genital es todavía más imprescindible acudir a las citas de atención médica prenatal. Por otra parte, es probable que el médico recurra a medicamentos al final del parto para evitar que pueda pasarle la enfermedad al bebé. En todo caso, si la embarazada tiene herpes genital en el momento de dar a luz, el parto se realizará siempre mediante cesárea.

Una vez que haya pasado el tiempo de recuperación posparto, se recibirá el tratamiento habitual para intentar tratar el herpes genital (recordemos que no existe tratamiento para erradicarlo de forma definitiva).

Sigue leyendo si quieres conocer unas últimas recomendaciones sobre el herpes genital.

Otras recomendaciones para el herpes genital

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En Demedicina siempre hablamos claro y te decimos las cosas sin paños menores. Una vez que una persona ha contraído el herpes genital, el virus permanece en su cuerpo el resto de su vida. No se puede erradicar. La forma en que se manifiesta a partir de ese momento depende de cada caso. En algunos el virus permanece latente y no se vuelve a manifestar; en otros, se manifiesta constantemente con nuevos brotes de virulencia variada. Existen algunos factores que pueden contribuir a que estos brotes vuelvan a aparecer, como por ejemplo la menstruación, el cansancio, el estrés, la depresión, etc.

Por ello, es probable que en algunos casos se puede llegar a necesitar terapia psicológica o terapia de pareja, para aprender a lidiar con los problemas personales y conyugales que puede llegar a crear esta infección. Por otro lado, también existen grupos de apoyo a los que se puede acudir para contar nuestro caso y conocer y apoyarnos en otras personas que estén en la misma situación.

En definitiva, esto es todo lo que tienes que saber sobre el herpes genital, una infección que puede llegar a ser bastante incómoda y desesperante para la pareja. Para terminar, os dejamos con un video y unos enlaces que os podrían resultar interesantes para complementar la información del artículo.

Video sobre el herpes genital

En el siguiente vídeo puedes ver cómo reconocer si tienes herpes genital y aprender algunos remedios caeros que son muy útiles para prevenirlo.

Enlaces de interés
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