Escrito por Tendenzias

Glóbulos blancos – Qué son, funciones, valores y enfermedades asociadas

En nuestra sangre están presentes numerosos tipos de células. Sin embargo, las más conocidas por todos son los glóbulos blancos y los glóbulos rojos. Hoy nos vamos a centrar en los primeros de ellos, los glóbulos blancos. ¿Qué son? ¿Para qué sirven? ¿Qué significa si tenemos más o menos glóbulos blancos de los normal?

Qué son los glóbulos blancos

Los principales elementos de la sangre son unas células denominadas glóbulos. Entre ellos se puede distinguir entre los glóbulos rojos y los glóbulos blancos.

La principal diferencia entre ellos radica en su propia estructura. Los glóbulos blancos tienen núcleo, otros organismo celulares, mitocondrias, etc. Por su parte, los glóbulos rojos no tienen núcleo y tan solo contienen globulina y hemoglobina, que es la encargada de transportar la sangre.

Otra diferencia está en su apariencia, principalmente en el color. Los glóbulos rojos se denominan así por su color rojo, que es otorgado por los pigmentos de la hemoglobina. Por su parte, los glóbulos blancos carecen de pigmentación alguna, motivo por el cual se les conoce por este nombre.

Los glóbulos blancos, también llamados leucocitos, se producen en la médula ósea. Su tamaño oscila entre 7 y 20 micrometros, y pueden desplazarse mediante la extensión de su citoplasma. Además, tienen la capacidad de salir del torrente sanguíneo para alojarse en tejidos u otras zonas, a través de un proceso denominado diapédesis.

Aunque normalmente se les conoce como glóbulos blancos de forma genérica, existen diferentes tipos, en concreto cinco: neutrófilos, eosinófilos, basófilos, linfocitos y monocitos.

Por otro lado, no todos los leucocitos tienen el mismo tamaño, e incluso hay enfermedades y patologías que pueden causar la disminución o el aumento de su tamaño. Del mismo modo, hay personas que pueden tener un número elevado de glóbulos blancos: a esto se le denomina leucocitosis. Por contra, a la baja acumulación de leucocitos en la sangre se le denomina leucopenia.

Qué función tienen los glóbulos blancos

Los glóbulos blancos son absolutamente imprescindibles para nuestro organismo por una sencilla razón. Son las células encargadas de combatir los virus y bacterias que causan enfermedades y otros problemas de salud.

Las bacterias son el organismo más común del planeta tierra. Hay millones de bacterias a nuestro alrededor, que son susceptibles de penetrar en el uerpo humano, causando alguna enfermedad. Por su parte, los virus son organismos que necesitan alimentarse de nutrientes y otras células del organismo para poder reproducirse.

Bien, pues los glóbulos blancos serían algo así como las patrullas de nuestro cuerpo destinadas a detectar la infiltración de estos virus y bacterias, con el cometido de acabar con ellas.

Estos glóbulos blancos se producen en la médula ósea, y de ahí pasan al torrente sanguíneo, desde donde se desplazan a los diferentes tejidos y órganos. Su vida media depende del tipo de glóbulo blanco, por ejemplo los neutrófilos tienen una vida media de unos 3 días, mientras que la de los eosinófilos es algo mayor.

Entonces, los glóbulos blancos se encargan de proteger al organismo frente a virus y bacterias, previniendo así las infecciones. Sin embargo, para que cumplan con sus funciones de forma eficaz es necesario que se encuentren en unos niveles determinados. Para ello se realizan los recuentos de glóbulos blancos.

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Valores de glóbulos blancos

Para saber si existe alguna deficiencia o sobreproducción de glóbulos blancos se recurre a un análisis de sangre. Se trata de un proceso rutinario que no reviste ningún riesgo. Como mucho, el paciente puede sufrir dolor leve o moderado durante el pinchazo. Asimismo, en algunos casos también se reportan mareos a causa de la extracción de sangre, o hematomas en la zona del pinchazo.

Los análisis de sangre para hacer un conteo de glóbulos blancos pueden ser pedidos por el médico si cree que podemos tener alguna enfermedad asociada a ellos, como puede ser cáncer, leucemia, determinados tipos de infecciones víricas o bacterianas, alguna reacción alérgica, o si puede ser causada por la ingesta de determinados medicamentos.

Se suele considerar que un recuento normal de glóbulos blancos debería estar entre los 4.500 a 11.000 por microlitro de sangre. Todo lo que esté por encima de 11.000 se considera un número elevado, mientras que por debajo de 4.500 se considerar pocos leucocitos.

Enfermedades asociadas a los glóbulos blancos

Normalmente, cuando el conteo de glóbulos blancos es anormalmente alto o anormalmente bajo, esto quiere decir, o bien que el organismo se encuentra luchando contra alguna enfermedad, o bien que hay una enfermedad que anula las defensas de nuestro organismo.

Por un lado está el caso de que el recuento de glóbulos blancos esté por debajo de los normal. En estos casos puede ser debido a diferentes razones. Una de las más comunes es que exista alguna deficiencia en la médula ósea que impide que se produzcan suficientes leucocitos.

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Un recuento demasiado bajo de glóbulos blancos también se puede deber a muchas otras causas: algunos tipos de cáncer que causan problemas en la médula ósea, por exposición a demasiado estrés físico o emocional, algunas infecciones víricas, como es el caso de la mononucleosis, las enfermedades relacionadas con el bazo o con el hígado, etc. También puede ser provocado a causa de algunos medicamentos o tratamientos contra algunas enfermedades, por ejemplo por los tratamientos contra el cáncer.

Por otro lado, se puede dar el caso de que el recuento de glóbulos blancos sea más alto de lo normal. A esto se le denomina leucocitosis. Entre las causas más frecuentes para la aparición de la leucocitosis está la extirpación del hígado o del bazo, algunas infecciones de carácter bacteriano, algunas enfermedades que causan inflamaciones o por culpa de la ingesta de ciertos medicamentos. También los fumadores son más propensos a tener más leucocitos (también a tener más glóbulos rojos?

Si quieres saber cuáles son tus niveles de glóbulos blancos lo único que tienes que hacer es pedir cita con tu médico para hacer una analítica. Además, nunca viene mal saber cómo estamos en el resto de valores (colesterol, triglicéridos, glóbulos rojos, plaquetas, etc).

Tipos de glóbulos blancos

Los tipos de glóbulos blancos o leucocitos se clasifican en dos grandes grupos: granulares o agranulares. En este caso, todo depende si tienen gránulos a la vista o no. Por un lado, los granulocitos pueden ser neutrófilos, eosinófilos y basófilos. Los agranulares pueden ser linfocitos y monocitos. Vamos por partes. Estos son los tipos de glóbulos blancos.

Granulocitos

Una vez hemos realizado la tinción, los granulocitos extraídos tienen colores distintos que permiten distinguirlos con un sencillo microscopio. Así, los eosinófilos tienen un tono rojo anaranjado y colorantes ácidos. Además, en este caso, el núcleo es visible pues no le tapan los gránulos. De tal manera, podemos ver dos lóbulos unidos a una enorme hebra de cromatina.

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Por otro lado, los basófilos tienen una forma más redondeada y su color aparente es el azul. El motivo es la basofilia que le otorga mayor afinidad por los colorantes básicos.

Por último, los neutrófilos son los granulocitos más pequeños. Su tono violeta claro es más que reconocible pero, si aún dudamos, podemos fijarnos en que van en pareja. Además, su núcleo puede tener hasta cinco lóbulos, conectados entre ellos por hebras de cromatina. Además, como los neutrófilos más veteranos, cuentan con núcleos distintos, se les conoce como polimorfonucleares. Mientras, los neutrófilos más jóvenes son en cayado, por la forma de bastón del núcleo.

Agranulocitos

Para empezar, y a diferencia de los granulocitos, estos agranulocitos no son visibles con un microscopio. El motivo, además de su reducido tamaño, es lo limitado de su tinción.

A pesar de ello, podemos distinguir dos tipos de agranulocitos. Empezando por los linfocitos, cuya forma es redonda, pero con una pequeña hendidura. Su color varía según las circunstancias, aunque su citoplasma suele tener un color celeste muy común. Estos linfocitos se clasifican según el diámetro que tengan. Así, hasta los 9 micrometros son pequeños. De 10 en adelante, se les considera linfocitos grandes.

La diferenciación de tamaños en los linfocitos tiene su relevancia en que cuantos más linfocitos grandes haya, más probabilidades hay de sufrir alguna inmunodeficiencia o una infección viral grave.

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Por otro lado, los monocitos son más grandes que los linfocitos. Su diámetro puede alcanzar los 20 micrómetros. Los monocitos sí tienen color propio, que suele se azul-grisáceo. Su núcleo puede ser similar a una herradura por su forma de u. Tanto el color como la forma, vienen determinados por los lisosomas. La sangre que transportan contiene monocitos desde las venas y arterias a los tejidos, donde se hacen más grandes, para diferenciarse de los macrófagos.

Algunos de estos macrófagos se quedan fijados al tejido, como los que llegan a pulmones, bazo o hígado. En otros casos, los macrófagos son circulantes. Se mueven por todo el cuerpo, buscando infecciones o inflamaciones para ayudar a que sanen lo más rápido posible.

Por último, los glóbulos blancos cuentan con unas proteínas conocidas por antígenos del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH). Estos antígenos determinan la identidad de las células para que sean distintas en cada ser humano. Los glóbulos rojos, aunque tienen antígenos del grupo sanguíneo, no los tienen del CMH. Son los glóbulos blancos los que transportan esta información.

Glóbulos blancos bajos – causas

Los glóbulos blancos bajos tienen varias causas. Desde una enfermedad común y simple, como un resfriado de los que cogemos un par de veces al año, hasta problemas de mayor calado. No obstante, éstas son las causas de los glóbulos blancos bajos:

  • Infecciones bacterianas como la gripe o enfermedades víricas como sarampión o malaria pueden afectar sobremanera el número de glóbulos blancos, reduciéndolos de forma drástica.
  • La enfermedad que mayor afección tiene con los glóbulos blancos es la leucemia. Se trata de un tipo de cáncer que ataca directamente a la médula ósea, repercutiendo en la creación de los linfocitos y las células de la sangre en general. Es una enfermedad potencialmente mortal.
  • Para reducir los efectos de enfermedades como la leucemia, los pacientes reciben tratamiento de quimioterapia. Esta agresiva cura, sumada a otros medicamentos pueden afectar sobremanera al recuento de glóbulos blancos. Por tal motivo, siempre se recomienda preguntar los efectos secundarios de cualquier tratamiento.
  • El síndrome de inmunodeficiencia adquirida, es decir, el virus del VIH o el SIDA también afecta a los linfocitos, reduciendo su número de forma drástica.
  • La enfermedad de Crohn también puede ser diagnosticada si el recuento de linfocitos está por debajo de lo normal.
  • Por último, la anemia plástica también afecta al número de linfocitos. También lo hacen, aunque en menor medida, otras dolencias como las insuficiencias hepáticas o el lupus.

Cuándo ir al médico por los glóbulos blancos bajos

¿Cuándo ir al médico por los glóbulos blancos bajos? Es la pregunta que todo el mundo se hace, tras leer este artículo. Lógicamente, para determinar que tienes los glóbulos blancos bajos, debe haber un análisis de sangre previo. Y con él, un diagnóstico de algún especialista sanitario. En ese momento, será este profesional quien determinará si es necesario aplicar o no un tratamiento.

No sólo determinará si es necesario comenzar a aplicar un tratamiento, sino qué tratamiento es el más adecuado. Y es que, cómo hemos visto en el punto anterior, las causas que determinan los glóbulos blancos bajos son muchas, variadas y de varios grados de gravedad.

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No obstante, y sin ser agoreros, si tenemos los linfocitos por debajo de lo estipulado, debemos preocuparnos. Nuestra salud no es la adecuada y, la mala noticia es que el cuerpo no genera las suficientes defensas como para repararlo. Bacterias, hongos o cualquier elemento extraño que entre en nuestro cuerpo, puede resultar incluso letal. De ahí la importancia de comenzar un tratamiento cuanto antes. Y es que un simple resfriado, puede multiplicar su daño al cuerpo, en caso de tener los glóbulos blancos bajos.

Por tal motivo, nuestra recomendación de cuándo ir al médico por los glóbulos blanco bajos, es hacerlo en cuanto te lo diga el médico de cabecera. Eso sí, la cita siguiente debe ser con el hematólogo, especialista en este campo. Será este médico quien determine la gravedad o no de la situación

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