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Fluconazol para el tratamiento de la candidiasis y otras micosis

Hombres y mujeres pueden verse sorprendidos en algún momento de sus vidas por algún tipo de micosis. De entre las ellas, la micosis más habitual es la candidiasis, que puede afectar a las membranas mucosas como la vagina o la boca. Padecer este tipo de hongos, aunque no es grave, sí que resulta bastante molesto. El Fluconazol es el fármaco antifúngico más recomendado para acabar con este problema.

A continuación vamos a explicar más detalladamente qué es la candidiasis y cómo puedes usar el Fluconazol para tratar esta enfermedad así como para combatir otros tipos de hongos que son muy frecuentes en humanos.

Cómo usar Fluconazol para la candidiasis y otras micosis

La Cándida se encuentra en nuestra propia piel o en nuestra flora cutánea y, debido a determinados factores, que pueden ser ambientales, fisiológicos o patológicos, en un momento dado puede dar lugar a una infección por hongos.

Nuestro estado de salud, la genética, o el padecimiento de ciertas enfermedades nos expone a sufrir de candidiasis. Aunque también lo hacen factores ambientales, como la humedad, el calor o incluso la fricción.

Las personas que sufren diabetes, las mujeres embarazadas, los recién nacidos, los ancianos que usan prótesis dental, los enfermos de leucemia, así como las personas que toman determinados medicamentos, en especial los inmunosupresores o corticoides están especialmente expuestos a padecer micosis.

E incluso las mujeres durante el periodo menstrual podemos sufrir de candidiasis debido a la humedad en esta etapa y a los cambios que experimenta nuestra flora vaginal. Es lo que conocemos como candidiasis vaginal.

El Fluconazol es un antifúngico muy utilizado para tratar estas afecciones por hongos. Procede de la familia de los triazólicos y se administra por vía oral.

Fluconazol para la candidiasis

Hay diferentes variedades de cándidas, aunque la más común es la cándida albicans. La candidiasis puede afectar a cualquier tipo de mucosa, como la boca, la vagina o el pene. Pero también en otras zonas de la piel, en especial aquellas que tienen pliegues, donde la humedad es una constante, aquellas zonas cuya piel no está bien ventilada o sufre roces, como pueden ser el cuello, las ingles, los espacios entre los dedos de las manos y de los pies o las axilas.

Sabrás que tienes candidiasis si experimentas los siguientes síntomas:

Candidiasis bucal:

  • Placas de color blanco y aspecto cremoso en el dorso de la lengua, en la mucosa gingival o el velo del paladar. También pueden aparecer estas placas de candidiasis en la mucosa genital.
  • Zona roja y congestionada cuando se desprenden estas placas.
  • En la boca, la lengua puede estar muy colorada, brillante y sentir mucho dolor.
  • Pueden aparecer escamas de color grisáceo y otras erosiones en cualquier parte de la boca. Incluso en la comisura de los labios, los cuales pueden agrietarse.

Candidiasis genital:

  • Cuando se trata de una infección por candidiasis genital, los labios mayores y menores, así como también el periné y los pliegues inguinales y de los glúteos pueden estar enrojecidos y con edema.
  • En la candidiasis genital, hombres y mujeres pueden experimentar prurito y quemazón.

Candidiasis en pliegues interdigitales de la piel:

  • En zonas como axilas, ingles, manos y pies, la candidiasis puede provocar que haya engrosamiento de la piel, enrojecimiento,pústulas, edema y secreciones.

Hay otros tipos de candidiasis que pueden afectar al aparato digestivo provocando molestias en el esófago, enteritis, gastritis e irritación del ano. Son especialmente comunes en personas que tienen úlceras en el estómago.

Por otro lado, también el aparato respiratorio está expuesto a la aparición de candidiasis. En este caso, el mal es conocido como muguet oral y puede afectar a los bronquios.

El fluconazol es el fármaco más recomendado para tratar todos estos tipos de candidiasis. Suele administrarse en comprimidos de 50, 100, 150 o 200 miligramos. O en jarabes de 50 mg / 5 ml o 200 mg / 5 ml. Normalmente, suele recetarse la dosis de 150 miligramos una vez al día o, si son hongos en la piel, un comprimido por semana durante un mínimo de dos y un máximo de seis semanas. En casos graves, puede administrarse el fluconazol por vía intravenosa.

Fluconazol para otras micosis

Además de la candidiasis el Fluconazol puede ser indicado para tratar otras afecciones por hongos, como la micosis de la uña y de la ingle, la coccidioidomicosis, la criptococosis, la blastomicosis o la pitiriasis versicolor, más conocida como “tela blanca”.

Como en los casos anteriores por candidiasis, el Fluconazol puede ser tomado en forma oral, que será lo más común, o administrado por vía intravenosa en los casos más graves. Puede tomarse en cualquier momento sin necesidad de estar en ayunas.

La candidiasis y otras micosis, tienen un buen pronóstico de curación, sin embargo, es habitual que regresen al cabo del tiempo, dando lugar a brotes recurrentes de la cándida o el hongo en cuestión. Aunque, por lo general, la primera vez que se sufre la enfermedad sus síntomas son mucho más fuertes y dolorosos que luego en los sucesivos brotes. No hay que bajar la guardia, y continuar el tratamiento hasta el final, aunque nos encontremos mejor.

El Fluconazol puede provocar efectos secundarios. Lo más habituales son las reacciones alérgica en la piel, aunque también otros como dolor de cabeza, diarrea, náuseas y dolores abdominales. Los enfermos de VIH están más expuestos a estas reacciones. También puede provocar alucinaciones en dosis muy altas.

El Fluconazol, además, puede aumentar las transaminasas y perjudicar el hígado. Es importante que las dosis sean ajustadas por nuestro médico, especialmente si sufrimos enfermedades renales.

Las mujeres embarazadas o madres lactantes, así como aquellas personas sensibles a los componentes del Fluconazol, no deben tomarlo. Tampoco lo tomes si estás consumiendo terfenadina o cisaprida para el corazón.

Hay algunos medicamentos que pueden verse afectados en su eficacia y en su metabolización por el Fluconazol, por eso lo mejor es consultar al médico si, en nuestro caso particular, podemos recurrir a él sin problemas o, en caso contrario, que nos ofrezca un tratamiento alternativo.

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