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Esplenomegalia – Qué es, síntomas, causas y tratamiento

El bazo es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano. Al realizar numerosas funciones, también puede verse afectado por diferentes patologías. Una de las más comunes es la esplenomegalia, que suele ser indicativa de otros problemas. En este artículos vemos qué es la esplenomegalia, cuáles son sus causas, sus síntomas y los tratamientos más adecuados.

Qué es la esplenomegalia

El bazo es un órgano que realiza una gran cantidad de funciones,que además son de importancia capital para nuestro organismo. Así, el bazo forma parte del sistema linfático, y es el encargado, entre otras cosas, de producir glóbulos rojos, almacenar glóbulos blancos y plaquetas y, en definitiva, de filtrar y desechar todas las células sanguíneas que ya son viejas o están dañadas.

Sin embargo, el bazo también puede verse afectado por determinados problemas, que provocan que no pueda realizar sus funciones de forma correcta. Una de estas afecciones es la esplenomegalia.

¿En qué consiste la esplenomegalia? Básicamente se trata del agrandamiento anormal del bazo. Se puede hablar solo en términos de tamaño, pero normalmente la esplenomegalia también viene asociada a un aumento del peso del bazo. En el caso de los hombres el peso normal suele estar entre los 80 y lo 200 gramos, mientras que en las mujeres pesa un poco menos, entre 70 y 180. Se suele considera que 150 gramos en un peso normal para el bazo de una persona adulta.

Sin embargo, a veces el bazo puede agrandar su tamaño, debido a diferentes causas que veremos a continuación. En cualquier caso, la consecuencia principal del agrandamiento del bazo es que no va a realizar sus funciones de la forma correcta. Al tener un tamaño mayor, producirá mayor número de glóbulos rojos, almacenará demasiadas plaquetas y no filtrará de forma correcta las células, dejando pasar células viejas o deterioradas.

Causas de la esplenomegalia

Hay diferentes causas que pueden provocar el agrandamiento del bazo o esplenomegalia. Pasamos a ver algunas de las más comunes.

Por un lado la esplenomegalia puede ser causada por las infecciones a causa de parásitos. Algunas como la malaria causan este tipo de síntomas.

También se puede tener esplenomegalia como consecuencia de algún tipo de infección bacteriana. Otras infecciones, en este caso de carácter vírico, también puede causar esplenomegalia, como es el caso de la mononucleosis vírica.

Otra causa es que exista alguna presión en las venas o arterias del bazo y que impiden una correcta circulación de la sangre en esa zona.

También se puede tener esplenomegalia a causa de determinadas enfermedades que causan problemas en el hígado. Esto se da sobre todo en algunas patologías asociadas al consumo del alcohol, como es el caso de la cirrosis.

El cáncer de sangre y los linfomas también son susceptibles de provocar el agrandamiento del bazo.

Por último, también hay algunas enfermedades de las denominadas “raras” que pueden causar esplenomegalia. Una de ellas es la enfermedad de Gaucher, causada por la ausencia de una enzima que provoca la acumulación de grasa en el bazo. También lo sufren los pacientes de la enfermedad de Niemann-Pick, enfermedad hereditaria de carácter similar a la anterior. En ambos casos se trata de enfermedades que atacan directamente al metabolismo de la persona.

Síntomas de la esplenomegalia

La esplenomegalia suele ser consecuencia de alguna otra patología, por o que normalmente viene acompañada de los síntomas de dicha patología. En cualquier caso, el agrandamiento del bazo también puede causar molestias y síntomas por sí mismo, como veremos más adelante.

Hay casos en los que la esplenomegalia puede no causar ningún síntoma, al menos que la persona lo note. Sin embargo, en muchos otros casos lo síntomas sí que pueden ser bastante notorios.

El más habitual es un dolor en la zona donde se encuentra el bazo. Suele ser un dolor agudo en el costado, a la altura del estómago, justo por debajo de las costillas.

Otro de los síntomas físicos más comunes es la ausencia de hambre o, sobre todo, la dificultad para comer de forma abundante. Esto es así porque el aumento del tamaño del bazo presiona el estómago, impidiendo que entre la cantidad de comida habitual.

Otros síntomas frecuentes, asociados a las funciones del bazo como parte del aparato linfático son la ausencia de filtrado de las células, la acumulación de plaquetas, o la excesiva producción de glóbulos rojos. Esto puede dar pie a infecciones más frecuentes, sangrados abundantes, anemia, o una continua sensación de cansancio.

Tratamiento de la esplenomegalia

El tratamiento para la esplenomegalia se basa en tratar la patología que lo provoca. Al tratar la enfemedad raíz, el bazo debería volver a su tamaño natural.

En otros casos, en los que la causa de la esplenomegalia no puede ser identificada, o está provocada por infecciones de carácter grave, puede ser necesaria realizar una esplenectomia, o lo que es lo mismo, extirpar el bazo. Sin embargo, al realizar una esplenectomia también aumentan los riesgos potenciales de sufrir infecciones de carácter grave. En otros casos, antes de recurrir a la extirpación de bazo también se puede intentar tratar mediante la aplicación de radiación.

En lo que se refiere a tratamientos preventivos, se recomienda siempre evitar la práctica de deportes o actividades de carácter físico. En general, de cualquier actividad en la que el paciente pudiera llevar un golpe en la zona del bajo, ya que si tiene esplenomegalia es más fácil que puede sufrir otras lesiones o incluso la rotura del bazo a causa del algún golpe.

Cabe decir que hay personas que son más propensas a tener esplenomegalia, como los niños o adultos jóvenes que pueden contraer enfermedades como la mononucleosis, las personas que viajan a lugares donde existe riesgo de contraer malaria, o aquellas que tienen enfermedades metabólicas de carácter hereditario. Por tanto, es necesario extremar las precauciones se creemos que podemos estar en alguno de estos grupos.

Y si tiene cualquier molestia en la zona del bazo, no dudes en acudir a tu médico para que te haga una exploración. Con las cosas de la salud lo mejor es no correr riesgos.

Esplenomegalia consecuencias

Las consecuencias de la esplenomegalia vienen marcadas según el grado de gravedad de la afección. Si la esplenomegalia ha derivado en que nos hagan una esplenectomía, las consecuencias vendrán por fases.

Así, en un primer estadio, las consecuencias de la esplenomegalia se prolongarán durante los primeros días, para dar paso a una posterior que durará meses.

Comenzando por el principio, debemos tener en cuenta que si la esplenomegalia ha derivado en cirugía, lo primero es recuperarse. Y es que intervenir en el bazo supone, antes que nada, un trauma en el páncreas que está justo al lado del bazo. No sólo eso, también tendremos un absceso subfrénico y una infección provocada por la herida de la cirugía. ¿Te parece poco? Añádele tromboembolias, un derrame pleural, una neumonía y hemorragias internas. Además de un colapso del lóbulo inferior del pulmón izquierdo.

Por tal motivo, lo primero es recuperarse de la intervención y luego ya negociar las consecuencias de la esplenomegalia. No obstante, hay un problema derivado de la misma que tendrá que controlar el paciente de por vida. Es la infección siderante posterior a la esplenomegalia. Y es que a los afectados y operados de esplenomegalia, una de las consecuencias más habituales es la propensión a infecciones por meningococos, paludismo o garrapatas.

Estas afecciones pueden derivar en una meningitis o convertirse en infecciones crónicas, por lo que deben ser controladas al máximo. Si aparece fiebre, malestar, dolor, diarrea, vómitos o jaquecas, de cabeza al médico. En los niños sí se puede atajar, pero el riesgo se prolonga durante dos años. Para paliarlo, se les vacuna o se les recetan antibióticos. En el caso del adulto, el riesgo es de por vida.

Esplenomegalia diagnóstico diferencial

La esplenomegalia requiere un diagnóstico diferencial para cogerlo cuanto antes y que no vaya a más. Cuando los afectados son niños, es fácil reconocer la esplenomegalia con un diagnóstico diferencia, basta con ver el agrandamiento del bazo. Lo habitual es que el doctor se percate de la dolencia, cuando el estómago está abombado, incluso cuando el paciente no ha comido nada.

No obstante, lo habitual en el diagnóstico diferencial de una esplenomegalia es que el médico palpe la zona superior izquierda del abdomen. Una vez localizado el bazo, se puede deducir si hay esplenomegalia o no. A pesar de ello, el primer tratamiento es conservador y se recurre a radiografías, TC, ecografías o resonancias magnéticas que, combinadas con un contraste en la sangre, se puede comprobar el flujo de la misma.

Estas pruebas determinarán el tamaño exacto del bazo y la necesidad o no de atajar la esplenomegalia mediante intervención quirúrgica. Para tomar una referencia, en caso de diagnóstico diferencial de una esplenomegalia, éste el tamaño de un bazo en niños y adultos sanos.

  • De 0 a 3 meses – 6 cm
  • De 3 a 6 meses – 6,5 cm
  • De 6 a 12 meses – 7 cm
  • De 1 a 2 años – 8 cm
  • De 2 a 4 años – 9 cm
  • De 4 a 6 años – 9,5 cm
  • De 6 a 8 años – 10 cm
  • De 8 a 10 años – 11 cm
  • De 10 a 12 años – 12 cm
  • De 12 a 15 años – 12 cm
  • De 15 a 20 años – 12 cm para las mujeres y 13 cm para los hombres

Además de las pruebas ante mencionadas, en un diagnóstico diferencial de esplenomegalia también se hacen análisis de sangre. El objetivo es ver el número de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Y es que, además de una esplenomegalia, puede ser leucemia, síndrome de hiperesplenia o enfermedad de Gaucher. Para no confundir el diagnóstico, toca descartar las anteriores. Mononucleosis y anemia también entran en el grupo de enfermedades a confundir con la esplenomegalia

En el análisis de sangre también se puede verificar el tamaño de las células. Un indicador importante que se suma a los valores que presente la proteína plasmática, clave en el diagnóstico de la esplenomegalia.

Una vez confirmado que es esplenomegalia, toca aplicar el tratamiento. El más habitual es recurrir a antibióticos que atajen la infección desde dentro. Eso sí, con las embarazadas hay que buscar una alternativa, pues no pueden tomar antibióticos. Si la afección está causada por la leucemia o la enfermedad de Hodgkin, no queda otra que aplicar quimioterapia o radioterapia al paciente. En tal caso, el reposo debe ser absoluto y el contacto mínimo. Con las defensas a cero, cualquier infección puede ser letal.

Otra alternativa natural son los tratamiento homeopáticos, en caso de que sólo sea esplenomegalia. No obstante, si los médicos no dan con el motivo que causa la dolencia, la alternativa más recomendable es la intervención quirúrgica. En este caso, son los pacientes más graves quienes pasan por quirófano. Hablamos de quienes necesitan transfusiones continuas porque el tratamiento no les funciona.

En estos casos, no queda más remedio que remover el bazo, toda vez que no funciona y sólo perjudica al resto del cuerpo. Eso sí, extirpar el bazo no supone la curación inmediata y milagrosa. No obstante, sí ayuda a remontar el número de glóbulos blancos, es decir, incremento de nuestras defensas y sistema inmunitario. A pesar de ello, extirpar el bazo es el último recurso por su peligrosidad.

Cómo será la cosa, que antes de la operación, se vacuna al paciente para evitar que éste coja infección alguna. Al fin y al cabo, se va a quedar sin defensa alguna durante días. Neumonía, meningitis, infecciones de huesos, articulaciones, pulmones o sangre pueden ser letales. De hecho, la penicilina es habitual tras la operación.

Esplenomegalia tratamiento natural

La esplenomegalia también se puede curar con tratamientos naturales. Obviamente, como en todos los tratamientos naturales, requiere sacrificios y prohibiciones. Y es que para mejorar de una esplenomegalia el tratamiento natural comienza con una dieta estricta en la que la primera regla es la prohibición tajante de comer: carne, pescado, lácteos y derivados, alimentos fritos, alcohol, bebidas azucaradas y chucherías. Es decir, todo lo que comemos habitualmente.

A cambio, el tratamiento natural de esplenomegalia recomienda comer frutas, verduras, legumbres y otros productos no procesados y naturales. Es decir, dieta sana y productos de la huerta.

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