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El ejercicio físico puede ser la solución

Estamos acostumbrados a tomar medicamentos para casi cualquier problema que amenaza nuestra salud, pero a menudo un cambio en nuestros hábitos de vida, sobre todo en nuestra actividad física, puede ayudar a solucionar los problemas sin tener que recurrir a los fármacos o, al menos, puede reducir las dosis necesarias. Un ejemplo de ello son estas siete enfermedades o condiciones que pueden mejorarse con disciplina y un poco de esfuerzo. Lo que es indispensable es realizar este ejercicio con la supervisión de un entrenador para evitar lesiones y males mayores.

Artritis: una pérdida de peso en pacientes con obesidad o que están por encima de su peso ideal puede ayudar a disminuir el dolor. Si se combina la pérdida de kilos con ejercicio físico moderado, además de reducir el dolor se aumenta la movilidad. Incluso para los que no necesitan perder peso, está indicado el ejercicio, siempre que no cargue las articulaciones.

Hipercolesterolemia: los niveles de colesterol LDL (el “malo”) pueden bajar hasta un 5% si el paciente procura no tomar alimentos que contengan grandes cantidades de grasas saturadas. Aumentar la ingesta de fibra soluble puede reducir estos niveles también, así como cambiar la mantequilla por margarina complementada con esteroles.

Declive cognitivo: entrenar la memoria y realizar otros “ejercicios cerebrales” parece ayudar a las personas mayores a mantener su cabeza en forma. Pero no sólo los “ejercicios de mesa” son importantes, puesto que realizar alguna actividad física además de la gimnasia mental aumenta las probabilidades de éxito.

Depresión: los estudios realizados demuestran que el ejercicio físico regular puede actuar como un potente antidepresivo, sobre todo si se realiza al aire libre.

Diabetes: también aquí una actividad física regular es un potente freno de los niveles de azúcar en sangre, precisamente porque el músculo ejercitado se vuelve más receptivo a la insulina, lo que ayuda a esta hormona a captar la glucosa del torrente sanguíneo. Comer menos dulces y carbohidratos de fácil digestión también ayuda a reducir la cantidad de azúcar en la sangre. Una reducción de peso en personas con obesidad tiene muy buenos resultados en la resistencia de los tejidos a la insulina.

Hipertensión arterial: aquí también funciona esto de perder peso, hacer más ejercicio, y consumir menos sodio en la dieta. Además, cambiar las prioridades vitales y aprender a relajarse son medidas que contribuyen a reducir la presión arterial.

Osteoporosis: el ejercicio hace que los músculos estén en forma y sostengan adecuadamente el cuerpo, con lo que disminuyen el número de caídas y posibles roturas, pero además el tejido óseo reacciona a la actividad física haciéndose más fuerte y denso, por lo que se retrasa el proceso osteoporótico. Un consumo extra de vitamina D y calcio también resultan beneficiosos para los pacientes de osteoporosis.

Vía: ScienceDaily

Imagen: Flickr