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Descubren la región cerebral donde actúa el Trastorno Obsesivo-Compulsivo

Científicos británicos han observado que la región cerebral que está ubicada justo entre nuestros ojos, llamada córtex orbitofrontal, está relacionada con el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). Esta área está relacionada con la flexibilidad en el momento de tomar decisiones, y al parecer en las personas que sufren de TOC funciona de forma diferente.

TOC

Si no sabe qué es el TOC, tal vez se le refresque la memoria al recordar a aquél sufrido personaje de Jack Nicholson en Mejor Imposible (1997). Se trata de desorden de ansiedad que consiste en comportamientos repetitivos, rituales y temores recurrentes. En una enfermedad que afecta al 2-3 por ciento de la población.

Puede llegar a ser una molestia muy importante para la vida diaria, ya que las personas que lo sufren, tienen miedos constantes a que le ocurra algo a los seres queridos, tienen que lavarse las manos con esquemas predeterminados que no pueden alterar, y rituales de este estilo que para una persona normal pueden parecer graciosos, e incomprensibles.

Hasta la fecha se tenía sospechas de que había un componente genético en el TOC, sin embargo si bien hay ocho veces mayor riesgo cuando se tiene un pariente cercano con TOC, todavía no se ha encontrado ningún gen concreto a quien culpar.

Samuel Chamberlain, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Cambridge, y colegas, realizó un experimento entre varios voluntarios, 14 de ellos con TOC, 12 eran familiares directos de alguien con TOC y otros 14 eran personas sanas sin antecedentes familiares. Los resultados del estudio fueron publicados en Science.

Durante el experimento, los investigadores midieron la actividad del cerebro mediante resonancia magnética funcional. Para ello le hicieron un test de flexibilidad, durante el cual se les mostraban una serie de imágenes superpuestas (una cara y una casa), y tenían que elegir mediante ensayo-error cual era la correcta para cada ocasión. Una vez que lograban seis aciertos, el sistema cambiaba y había que volver a aprenderse las imágenes.

Los participanes que sufrían de TOC y los que tenían un familiar enfermo, se veían con una limitación en la actividad de la región cerebral llamada córtex orbitofrontal. Esta es una zona relacionada con la toma de decisiones y el comportamiento, y también es responsable por frenar ciertas rutinas diarias.

“Probablemente, el mal funcionamiento de las áreas que controlan nuestra flexibilidad predispone a la gente a desarrollar los rígidos síntomas característicos del trastorno obsesivo-compulsivo“, dijo Chamberlain.

A la fecha, el diagnóstico del TOC es mediante una entrevista para ver los síntomas del afectado. Pero gracias a este nuevo estudio se podría detectar de forma temprana el trastorno. Pero todavía no se muestran optimistas de descubrir algún gen responsable de que sea hereditario.

“Necesitamos indagar en los factores de vulnerabilidad, pero también en los elementos protectores que hacen que alguien con riesgo genético de desarrollar la patología, nunca llegue a tener síntomas”, concluyó Chamberlain.

Vía El Mundo

Imagen: por Norma Desmond

Demedicina.com

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