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¿Qué es la cápsula articular y capsulitis?

El hombro es una de las articulaciones más complejas y poderosas del cuerpo. El enorme número de cartílagos, tendones y conexiones que lo integran, y que revisten y sustentan los músculos que le animan, tiene una finalidad esencial: permitir los complejos movimientos que el brazo necesita para la realizar todos los trabajos que son necesarios para nuestra vida.

Es por ello que las dolencias y afectaciones del hombro son tan dolorosas de padecer, incapacitantes y difíciles de atender. Es el caso de la capsulitis. El hombro es el centro del que emanan actividades activas y pasivas esenciales para el cuerpo.

Entre las pasivas se encuentran la postura al andar y estar erguido. Entre las activas el esfuerzo que los brazos realizan en conjunción con muñecas y manos para tomar, levantar, arrastrar o manipular pesos y objetos.

Es por ello que es de suma importancia que toda dolencia y daño que puedas detectar en alguno de tus hombros sea debidamente atendido, pues los daños que le aquejan pueden volverse crónicos e irreversibles, y afectar tu movilidad y tu productividad al inhibir el uso de tu brazo.

Con el fin de que atiendas tu salud, te damos la información más relevante sobre una de las afecciones más comunes y delicadas del hombro: la Capsulitis.

Qué es la cápsula articular y capsulitis

La cápsula articular es una parte esencial de las articulaciones de tu cuerpo. Se trata de una compleja zona que reúne y contiene a todos los elementos de una articulación, como la del hombro.

La cápsula articular se encarga de facilitar la ejecución de movimientos, la lubricación de los cabezales de los huesos, y de los cartílagos y tegumentos. Al mismo tiempo impide que los segmentos óseos de cada articulación se desplacen demasiado cuando se ejecuta algún esfuerzo o movimiento.

La función más importante de la cápsula articular es permitir el contacto entre las superficies articulares, sin que se desgasten. Realiza este trabajo junto con los ligamentos, y junto con ellos se inserta en las caras en contacto de los huesos, formando una mecánica de movimiento flexible y sin apenas desgaste entre sus partes.

En ocasiones, dentro de la cápsula articular que rodea al hombro, el tejido conectivo se inflama de forma recurrente, muchas veces sin una razón específica. Esto provoca que el interior de la cápsula se engrose, en un primer momento, y que después se endurezca.

A este proceso se le conoce como capsulitis adhesiva. Su consecuencia más grave es que  provoca una disminución progresiva del rango de movimiento del hombro. Una reducción que afecta tanto las actividades activas como a las pasivas.

Se trata de una dificultad de movimiento que acaba por afectar a la totalidad del hombro.

Síntomas de la cápsula articular y capsulitis

De una manera coloquial se conoce a la capsulitis como “hombro congelado”, pues su primer síntoma reconocible es una limitación de los movimientos de la articulación del hombro debido a un dolor persistente.

Una manera de detectar a la capsulitis es tratar de pasar el brazo por encima de la cabeza o por debajo del cuerpo. El intenso dolor que impide ambos movimientos es indicación de que hay una afectación del tejido interno de la articulación del hombro, debido a diversas razones, como un proceso inflamatorio. La mayoría de las personas se confía y deja pasar este primer síntoma, sin reparar en sus secuelas.

Y es que una inflamación persistente puede hacer que el revestimiento de la cápsula articular desarrolla cicatrices que ensanchan y resecan la cápsula, impidiendo el movimiento flexible de los huesos y provocando dolor y la restricción del movimiento.

También se pasa por alto que estas inflamaciones no sólo se provocan por fatiga, golpes o esfuerzos excesivos. Puede ser el resultado de enfermedades endocrinas, autoinmunes y toda una gama de enfermedades sistémicas.

Al dolor suceden dos tipos de síntomas que señalan la evolución de la capsulitis: tras la etapa dolorosa (sobre todo por la noche, e incluso cuando no se realiza esfuerzo alguno o se presenta mucho frío o calor), sigue una de reducción de movilidad.

En esta segundo etapa las tareas más sencillas como escribir o peinarse se dificultan. A la par que el dolor aumenta, se recrudece una rigidez del hombro que limita aún más el ejercicio del brazo. Los médicos reconocen que la capsulitis redice los movimientos básicos del hombre:  la rotación externa y ABD y la rotación interna y ADD.

Los síntomas de la segunda etapa de la capsulitis pueden durar de 2 a 9 meses en los cuales las actividades resultan extremadamente dolorosas de realizar.

Por último, se presentan los síntomas de una etapa adhesiva de la capsulitis. En ella se reduce el dolor (y no pocas veces el paciente lo ve como una mejoría) pero la disminución de movimiento continúa. En este caso esa limitación puede degenerar en un patrón de movimiento específico. Por ejemplo: será posible rotar el brazo, peor no levantarlo, o llevarlos hasta cierta altura.

Esta etapa dura de 1 a dos años, y tras ella el dolor remite del todo.

Causas de la cápsula articular y capsulitis

Se sabe que la cápsula articular degenera en una capsulitis ante la producción de movimientos repetitivos del brazo y de la muñeca, y que provocan una inflamación benigna que a la larga produce cicatrices y ensanchamiento de los tejidos conectivos de la cápsula.

Hay otros factores que pueden llevar a la capsulitis: golpes, lesiones, fiebres, procesos reumáticos, diabetes, una lesión mal atendida o inmovilizada por demasiado tiempo.

Lo cierto es que, ante todo, podemos hablar de factores de riesgo para la capsulitis, pero no de causas directas.

Como en todo padecimiento crónico, está demostrado que la prevención es el mejor tratamiento.

Tratamiento para la cápsula articular y capsulitis

Hay una gran diversidad de tratamientos y terapias para atender el “hombro congelado” o capsulitis. El que ha demostrado ser más efectivo y recurrente es la aplicación (junta o por separado) de antiinflamatorios no esteroideos e inyecciones de esteroides. Se recomienda que incluya sesiones de fisioterapia.

También se recomienda atender los factores de riesgo como la diabetes o la fiebre reumática como modo de prevenir la capsulitis.

Cuando estos primeros tratamientos no dan resultado, se propone la cirugía artroscopia del hombro, seguida de un tratamiento fisioterapéutico que va de las 6 semanas a los 3 meses. Estos pueden mejorar la calidad de vida de las personas que sufren de capsulitis.

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