Un tumor cerebral causó una pedofilia incontrolable
Un hombre de 40 años tuvo una súbita e incontrolable pedofilia por culpa de un tumor cerebral del tamaño de un huevo, relataron sus médicos en una conferencia científica.
Una vez removido el tumor sus obsesiones sexuales desaparecieron.
El cáncer estaba localizado en el lóbulo frontal derecho, que es conocido por estar relacionado con el juicio, el control de los impulsos y el comportamiento social. Pero el neurólogo Russell Swerdlow y Jeffrey Burns de la Universidad de Virginia, creen que es el primer caso reportado que vincula daño con esa región y la pedofilia.
“Estamos lidiando con la neurología de la moralidad”, dijo Swerdlow. Como el área no afecta la salud física, es una de esas en las que uno podría tener mucho daño y el médico nunca sospecharía qué está mal.
“Él no estaba fingiendo”, dijo Burns. “Pero si alguien argumenta que cada pedófilo necesita un MRI la diferencia en este caso fue que el paciente tenía una historia normal antes de tener el problema. La mayoría de los pedófilos suelen desarrollar su problema desde pequeños”.
El hombre era un profesor escolar, y comenzó a visitar en secreto sitios web de pornografía infantil, y a solicitar prostitutas en casas de masajes, algo que nunca había hecho. Swerdlow dijo que mientras el hombre sentía que su nuevo comportamiento era inaceptable, no podía controlarse.
Cuando la esposa del profesor descubrió que él había realizado avances sexuales hacia niños, fue echado de su hogar con una orden judicial, encontrado culpable de abuso de niños y medicado para la pedofilia.
El juez lo sentenció a una rehabilitación o a pasar tiempo en la cárcel. Pero lo echaron de la rehabilitación al haber fallado en contenerse. Así que lo sentenciaron a prisión, pero la noche anterior sufrió dolores de cabeza muy fuertes, así que fue al hospital.
Allí le hicieron una imágen de resonancia magnética (MRI) y descubrieron su tumor. Luego le hicieron más estudios y no sólo encontraron su problema sexual, sino que no podía escribir a mano ni copiar dibujos, y no le preocupaba orinarse encima.
Pero siete meses después de que le removieran el tumor, y luego de que completara satisfactoriamente el programa de rehabilitación sexual, el hombre pudo volver a casa.
Un tiempo después otra vez se quejó de comenzar a coleccionar pornografía contra su voluntad, y también de dolores de cabeza, y descubrieron que el tumor había vuelto. Se lo quitaron nuevamente y desaparecieron los problemas sexuales.
Según los investigadores a partir de ahora los médicos que vean problemas de comportamiento y de personalidad, deberían descartar enfermedades cerebrales como una causa.
Fuente: New Scientist
Imagen: Flickr
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