Los ácidos grasos omega-3 presentes sobre todo en el pescado son buenos para el corazón y para el cerebro. Las grasas son necesarias para nuestro organismo pero no de cualquier tipo y siempre en su justa medida. Por ejemplo, las grasas saturadas deben reducirse al máximo y consumir preferentemente otro tipo de grasas como las monoinsaturadas, presentes en el aceite de oliva o las poliinsaturadas, de origen marino..