Ruidos corporales II
Seguimos investigando los sonidos con los que nuestro cuerpo a veces nos deleita:
Ruidos de tripas: normalmente es por contracciones estomacales e intestinales. El estrés puede empeorarlos. Procura no tomar alimentos fuertes ni un exceso de productos lácteos. Intenta relajarte y disminuir tus niveles de preocupación y estrés. Practica yoga o ejercicio ligero para despejarte. Si los ruidos van acompañados de dolor o se hacen realmente frecuentes, acude al médico para revisar tu aparato digestivo.
Flatulencia: es la expulsión normal de los gases tragados o formados durante la digestión, pero en ocasiones la cantidad es excesivamente grande o la imposibilidad de expulsarlos provoca dolor e hinchazón. Se considera normal deshacerse de estos gases unas 20 veces al día. Para intentar reducir la cantidad de gases, lo mejor es eliminar o disminuir la ingesta de alimentos flatulentos como judías blancas, habas o frijoles, productos con alto contenido en xilitol y sorbitol, fructosa y lactosa. También ayuda comer despacio, no tomar bebidas gasificadas en las comidas y practicar deporte regularmente que facilita el movimiento intestinal y la digestión. Debes pedir cita con el médico si las flatulencias van acompañadas de dolor abdominal, diarrea o estreñimiento.
Ronquidos: el sonido es generado cuando los músculos de la garganta y los tejidos adyacentes se relajan en exceso y vibran al respirar. Suelen estar acompañados por congestión, pero hay gente que está más predispuesta a roncar que otros. Beber alcohol también influye en la frecuencia e intensidad de los ronquidos. Qué hacer: si tienes congestión, duerme de lado o utiliza un vasoconstrictor nasal justo antes de meterte en la cama. Un exceso de peso también influye, así que intenta perder unos kilos si tienes sobrepeso y la situación mejorará. Si te despiertas por tus propios ronquidos, tienes apnea del sueño, problemas respiratorios importantes o enfermedad coronaria, no dudes en preguntar al médico para que te hagan algunas pruebas.
Articulaciones que crujen: el ruido sin dolor no es un problema. Suele ser debido a pequeñas burbujas de aire en el líquido sinovial, que protege de la fricción a los tejidos articulares. El estrés puede ser un factor desencadenante. Mover lenta pero frecuentemente la articulación afectada, dar un masaje o practicar yoga puede ayudar a solucionar estos sonidos. Si los chasquidos producen dolor, incomodidad o impiden la normal función articular, acude al médico. Puede ser debido a una lesión deportiva, osteoartritis, etc.
Vía: Digg
Imagen: Flickr
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