Escrito por Tendenzias

Postoperatorio- Cómo prevenir males mayores tras las operaciones

Las operaciones médicas o quirúrgicas se realizan con el objetivo de mejorar la salud del paciente. Sin embargo, a veces estas operaciones pueden conllevar ciertos riesgos, que suelen depender de su complejidad y de la gravedad de la afección. Los riesgos no solo se limitan al momento del quirófano, sino que muchas veces el paciente debe pasar un postoperatorio durante el que estará convaleciente y tendrá que seguir una serie de indicaciones médicas. Adelantándonos a los acontecimientos, hoy en DeMedicina te hablamos sobre el postoperatorio y cómo prevenir males mayores tras las operaciones

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Prevenir males mayores tras las operaciones

El postoperatorio es el período de tiempo que pasa desde que un paciente sale de una operación quirúrgica hasta que se pasan los efectos de la misma. El postoperatorio depende del tipo de operación quirúrgica a la que se haya sometido el paciente, y puede variar enormemente entre una afección y otra.

Por ejemplo, no tendrá nada que ver el postoperatorio de una persona que se haya sometido a una operación de menisco que una persona que se haya sometido a una cirugía para erradicar las cataratas. Los tiempos de recuperación y los tipos de cuidados que necesita el paciente dependerán de los órganos y partes de su cuerpo u organismo que el paciente tenga afectadas. No es lo mismo una operación para hacerse injertos capilares que una operación a corazón abierto.

El postoperatorio se puede dividir en inmediato, cuando la operación se acaba de realizar y se controlan los principales signos vitales del paciente), medio (en el que se controlan los desequilibrios que se pudieran dar en la salud del paciente) y alejado (cuando el paciente ya se está recuperando y se controla la evolución de su afección y de la cicatriz producto de la operación).

Por supuesto, hay un factor totalmente clave para que el postoperatorio tenga más posibilidades de desarrollarse de forma satisfactoria y según lo prevista, y no es otro que hacer caso a las indicaciones de los doctores. Si nuestra dolencia es grave, habrá una fase del postoperatorio en la que será el personal sanitario el que nos administre por su cuenta los cuidados necesarios para el período de convalecencia. Pero llegará un momento en que tendremos que ser nosotros mismos quienes nos cuidemos. En ese sentido, como decimos, es muy importante hacer caso a las indicaciones del personal sanitario y los informes médicos. En ellos se detallará todos los cuidados que debemos realizar, o todos los factores de riesgo que debemos evitar para no caer en complicaciones.

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Generalmente, podemos hablar de varios tipos de operaciones. Unas pueden ser aquellas que se realizan a causa de la rotura de algún hueso, tendón o cartílago del cuerpo. Normalmente el postoperatorio incluye el reposo, llevar algún tipo de cédula o lavar convenientemente los puntos, dependiendo del tipo de lesión. En otro tipo de operaciones lo primordial es lavar la herida y mantener limpio el apósito, así como cuidar de que la herida no se infecte. Otro tipo de operaciones simples requieren de cuidados específicos, como por ejemplo las operaciones dentales, capilares o relacionadas con la estética. Por otro lado, otras operaciones afectan a órganos vitales o partes muy importantes de nuestro organismo. Será en estas en las que los médicos vigilarán más nuestra evolución tras el postoperatorio.

En este sentido, es muy importante que no ejerzas de médico de ti mismo y no te saltes los plazos o las indicaciones de los médicos. Esto suele ocurrir, sobre todo, cuando la recuperación parece ir bien, y el paciente coge confianza y piensa que ya está recuperado. Pensemos en el típico futbolista que vuelve a los terrenos de juego antes de tiempo tras haberse operado de la rodilla, y al segundo partido (o al primero) de volver a jugar, recae de la lesión. Aunque nosotros nos sintamos bien o pensemos que ya estamos totalmente recuperados, hay que respetar todos los tiempos y seguir las instrucciones médicas al pie de la letra. Luego es cuando vienen los disgustos. Compensa más estar un poco más de tiempo convaleciente y curarse totalmente, que volver a nuestra vida habitual antes de tiempo pero al 50%:

Por último, tenemos que hacer alusión a otro factor que no es que sirva para prevenir males mayores; tampoco nos va a aurar. Pero, sin embargo, sí que nos ayuda a tener más fuerza y mejorar en nuestra recuperación. Y es dejarnos ayudar y rodearnos de la familia y amigos. Pocas veces uno imagina la fuerza que son capaces de transmitirle sus seres queridos a través del cariño. Esto, en los postoperatorios más difíciles, es clave. Así que nunca dudes en ofrecer toda tu ayuda y apoyo a un familiar o a una amigo convalenciente.

Prevenir posibles fallos o contagios en hospitales

Todos conocemos algún caso de alguien que haya entrado en un hospital para mejorar su salud y ha terminado saliendo peor. Y es que hasta los profesionales de la medicina son humanos y como tal pueden equivocarse. Lo malo es que un error médico puede costar muy caro a su paciente. Los expertos hablan de que estos errores disminuirían si los enfermos adoptaran un papel activo, en vez de dedicarse simplemente a ser tratados.

Aquí te dejamos una serie de consejos para prevenir los fallos más frecuentes en hospitales:

Medicación inapropiada: Comenta todas y cada una de las medicinas que tomas. Incluso mételas en una bolsa y llévalas al hospital para que puedan verlas. Además, cada vez que vayan a suministrarte allí algún producto, pregunta qué es y para qué sirve. Es importante que la enfermera revise quien eres para que no termines tomando la medicación destinada a otra persona.

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Infección sorpresa: Es muy habitual contagiarse con virus y bacterias traídos por otros enfermos. Así que es conveniente que preguntes si te van a administrar antibióticos antes y después de la cirugía si vas a ser sometido a ella. Es en los quirófanos donde el riesgo de infecciones es mayor. Además, después de haber sido operado, no permitas que te toque nadie sin haberse lavado las manos antes, incluyendo médicos y enfermeras. No hay problema alguno en que pidas esta medida de higiene; si te expresas amablemente no hay ningún motivo para que puedan negarse o tomarlo a mal.

Riesgos de una neumonía o pulmonía: Después de las infecciones de orina y de las nacidas en heridas abiertas, el contagio de la neumonía es la más común de las infecciones en hospitales. Suele ocurrir cuando se está en Cuidados Intensivos o expuesto al aire acondicionado con las defensas bajas. Puede resultar mortal, así que es mejor no infravalorarla como enfermedad.

Una buena forma de minimizar las posibilidades de contagio de la neumonía en un hospital es respirando profundamente, por lo menos 10 o 15 veces cada hora. Si eres fumador, intenta dejarlo una o dos semanas antes, para que tus pulmones no sean un blanco tan fácil.

Por otra parte, intenta no comer o beber después de la medianoche del día antes de que te vayan a operar. Así no correrás el riesgo de que se encharquen tus pulmones si vomitas y, debido al efecto de la anestesia, no funciona tu reflejo de toser.

Trombosis imprevistas: Si surge un coágulo en las venas de tus piernas, y, posteriormente, se rompe, puede ocurrir que viaje gracias a la circulación sanguínea hasta las arterias de tus pulmones, taponando la entrada de oxígeno y produciendo una embolia pulmonar que puede resultar fatal.

Haberse sometido a una operación aumenta el riesgo de sufrir este problema pues pasarás tiempo inmóvil en la cama, con lo que sufre tu circulación. Cierto es que el uso de anticoagulantes reduce considerablemente la aparición de trombos, pero nunca estará de más que preguntes sobre esta posibilidad e intentes moverte, siempre en la medida de lo posible, por supuesto.

Hemorragias posteriores: Hay que tener en cuenta que cierta medicación puede provocar que tu sangre se haga excesivamente líquida, y empieces a sangrar sin control durante tu visita al quirófano. Por ello, el médico debe controlar cada producto que consumas antes de entrar. Y después, como es lógico, también.

La temida anestesia: Aunque es un campo en el que se han hecho grandes avances, sigue habiendo que tomar precauciones en cuanto a ella. De hecho, los errores en el suministro de anestesia es uno de los motivos más habituales de negligencia médica, por lo que siempre es muy importante que el personal sanitario sepa si tenemos alergia a algún tipo de anestesia.

Primero hay que tener en cuenta en cada caso resultará mejor o peor administrar anestesia general o local. Segundo, no hay que olvidar que existen personas que son alérgicas a ella y que puede que aún no lo sepan.

En conclusión, convertirse en un paciente implicado y preocupado por sí mismo puede disminuir considerablemente los riesgos de irregularidades o errores cometidos por los que allí realizan su labor. Pide a tu familia o amigos que también participen activamente si es que sabes que habrá momentos en que no puedas hacerlo por ti mismo.

Estos son algunos de los consejos para intentar prevenir males mayores tras una operación y para saber cómo actuar en caso de que ocurra alguna complicación médica. También queremos hacer mención al personal sanitario de nuestro país que, aunque nadie es perfecto y todos cometemos errores, realiza una labor digna de mención dentro de sus posibilidades. Pregunten si no a un americano medio qué tal está allí la sanidad.

Para terminar, os dejamos con unos enlaces que os podrían resultar interesantes para complementar la información del artículo.

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