Escrito por Tendenzias

Meningitis, conócela para prevenirla

La meningitis es una enfermedad que se define como la inflamación de las meninges (las capas que recubren el cerebro y la médula espinal). Esta definición tan sencilla es, a la vez, muy complicada. Al aumentar de tamaño una o varias de estas capas, presionan al encéfalo y provocan graves consecuencias, pudiendo llegar a provocar la muerte del paciente. Las causas son variadas: infecciones por bacterias, virus, células tumorales o agentes químicos. Suele estar acompañada por encefalitis y/o absceso cerebral. Los síntomas más frecuentes, aunque no los únicos que manifiestan los pacientes son: fiebre alta, rigidez en la nuca, cansancio, debilidad, vómitos, es decir, parecido al principio de una gripe, y puede desarrollarse sarpullido u otro tipo de erupción cutánea.

El tratamiento varía según la causa de la meningitis, pero siempre requiere hospitalización y aislamiento del paciente. El diagnóstico suele realizarse por medio de una punción lumbar en la que se obtiene una muestra de líquido cefalorraquídeo que se analiza posteriormente.

Desde siempre esta enfermedad, tan virulenta como contagiosa, ha atemorizado a los padres, pues en los centros escolares y de internamiento (como internados, cárceles, geriátricos) es donde más rápido se puede extender. Una reciente investigación arroja datos alarmantes, la mitad de los niños que padecen la enfermedad son enviados a casa tras la primera visita al médico. Según este estudio realizado en Reino Unido, ocurre esto porque los médicos que así actúan son inexpertos o la consulta se ha realizado telefónicamente y en ella no se han detectado síntomas que alarmantes para el profesional.

Es cierto que la meningitis es difícil de diagnosticar porque los síntomas iniciales son inespecíficos, es decir, son comunes a muchas enfermedades menos peligrosas. Pero 1.500 de los 3.000 casos anuales no son reconocidos como meningitis, ni siquiera en segunda consulta. En muchas ocasiones los padres se quejan de lo mal que reciben los médicos su preocupación por sus hijos. De hecho, un gran porcentaje de ellos cree que los doctores no examinaron con la atención adecuada a sus pacientes ni siquiera cuando los progenitores les pormenorizaron los síntomas que sus hijos padecían.

Para evitar situaciones como esta, las pautas más modernas que se han distribuido entre pediatras y médicos de urgencia en Gran Bretaña indican la conveniencia de comentar con los padres la situación para que ellos también participen en la toma de decisiones. Esperemos que esta medida se extienda a otros países, pues es de suma importancia la aportación de quien mejor conoce al paciente, sus padres.

Foto: Flickr

Fuente: Telegraph.co.uk

Demedicina.com

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