Penélope estaba comiendo con sus amigos en un bello restaurante, cuando de repente perdió el habla. Tan sólo podía balbucear. Corrió al hospital. Nuestra amiga Penélope había sufrido un ataque cerebral. Lo que sucedió fue que Penélope dejó de tomar su medicación para la presión “por que se sentía bien.
Pasó a tomarla, por su cuenta, una vez cada tanto. Lo que derivo en que su cerebro tuviese una hemorragia y ahora tiene problemas de memoria y le cuesta tomar las cosas con las manos.
El jugar al doctor o la automedicación, es algo muy común en nuestros días, y más teniendo internet a mano. Mucha gente en vez de ir al médico a una consulta, buscan en internet, o simplemente le preguntan a algún amigo que toma mucha medicación, a ver si sabe. Y lo peor es que hay muchos que se creen que saben aconsejar sobre asuntos médicos, sin tener la educación necesaria.
Casos como el que comenté arriba hay por millones, y mucho más graves. Es normal que la gente deje de tomar la medicación antes de tiempo porque se siente mejor, o porque no le gustan los efectos secundarios. Pero si un médico nos dice que hay que tomarlo 15 días, o una vez a la semana, es así, no podemos nosotros elegir, ya que hay una razón de peso para que un médico nos recete por una cantidad de días o por una periodicidad determinada.
Muchos dicen que se sienten mejor, o que no quieren seguir pagando, o que no ven la mejora, o simplemente se olvidan. A veces uno se siente mejor luego de varios días de antibióticos, pero igualmente hay que seguir tomando hasta la cantidad recetada por el médico, ya que sino uno no termina de curarse.
Los casos de condiciones crónicas, como diabetes o presión arterial, son más peligrosos, ya que allí la gente ya pasa años con la medicación, y por ahí no ve al médico en meses, y es allí donde algunos deciden aumentar o disminuir la dosis de acuerdo a cómo se sienten, pero el caso de Penélope es real, no una vez, sino miles de casos iguales.
Vía RD




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