Los aperitivos tipo snack y otros alimentos salados producen una acusada sed en los niños que los consumen y fomentan que tomen bebidas excesivamente calóricas. Este hecho apoya la idea de que reducir el contenido en sodio de la dieta infantil podría ser una buena manera de disminuir las calorías vacías que ingieren los más pequeños. No es la primera vez que se asocian las bebidas azucaradas con la obesidad infantil.
La sal es un factor “oculto” en la epidemia de obesidad infantil que sufre el mundo rico. Lo más curioso es que la sal “de salero”, es decir, la que añadimos a las comidas preparadas en casa, no es la más preocupante (sólo representa un 10-15% del total), sino la que aportan a nuestra dieta los alimentos enlatados y precocinados.
Pero los beneficios de un menor consumo de sal en los menores no están únicamente relacionados con la disminución en la ingesta de bebidas calóricas, sino que una reducción en el sodio consumido reduce la presión arterial, lo que baja el riesgo de infarto y de accidente cerebro vascular.
La reducción de sal en los alimentos preparados puede realizarse gradualmente, incluso son que los consumidores noten esta disminución. Un claro ejemplo de ello es la Estrategia NAOS en España, uno de cuyos objetivos es la reducción de sal presente en el pan común progresivamente durante varios años consecutivos. Por eso desde el gobierno de cada país se deben impulsar iniciativas y programas para conseguir unos alimentos sanos y nutritivos son adicionar cantidades excesivas de sodio, y otros elementos poco saludables.
También desde casa debemos fomentar en nuestros hijos la alimentación equilibrada, que lejos de excesos y productos con alto contenido en grasas y azúcares, esté basada en la pirámide de los alimentos, en la que las cantidades y raciones son orientativas, pero muy fáciles de medir.
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Fuente: MSNBC