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-     Escrito por angeles

¿En qué consiste la cirugía refractiva?

Casi todas las personas que se realizan una operación para librarse de sus problemas de miopía, hipermetropía y astigmatismo proclaman los beneficios de una operación que les ha cambiado la vida.

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Una vida, por cierto, que hasta ese momento había estado sujeta a las incomodidades de las gafas y las lentillas, pues estas últimas no están exentas de inconvenientes ya que siempre hay que estar pendiente de ellas: líquido para su limpieza, comprar nuevas remesas con cierta periodicidad, por no mencionar que, en ocasiones la lentilla resulta molesta al secarse el ojo.

En suma, una tediosa tarea que podemos convertir en un recuerdo con la popular operación de cirugía láser. Además, este procedimiento es muy seguro ya que se encuentra perfeccionado tras décadas practicándose.

Así, la operación es breve -no suele sobrepasar los diez minutos- y el postoperatorio es bastante llevadero, como luego veremos.

¿En qué consiste la operación?

Para atajar nuestros problemas de visión derivados de la miopía, hipermetropía o astigmatismo se emplea el láser Excímer. Así, los oftalmólogos se sirven de esta herramienta para, en el caso de la miopía, aplanar la curvatura de la córnea del ojo a fin de eliminar las dioptrías.

En este sentido, cuanta mayor miopía presente el paciente, mayor será el pulimiento de esa córnea, aunque siempre se respetan unos protocolos mínimos de grosor para no alterar su correcto funcionamiento.

¿Cómo debe ser el candidato ideal para la cirugía refractiva?

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Si hemos decidido que nos interesa la operación, primero debemos saber si nuestro perfil es el idóneo para una cirugía de estas características:

  • Un primer requisito es que debemos ser mayores de edad. Algunos expertos sostienen, incluso, que el paciente debe tener 20 años como mínimo para afrontar una cirugía de estas características. ¿Y por qué? Pues porque alegan que el ojo todavía se encuentra en crecimiento hasta esta edad.
  • Que no te haya variado la graduación en el último año.
  • No hallarse embarazada, ni en período de lactancia. De hecho, estas circunstancias podrían alterar la medida de la refracción del ojo.
  • No estar ingiriendo determinados medicamentos como es el caso de Accutane o Prednisona oral e, incluso, el consumo de esteroides, entre otros.

Por supuesto, hablamos en líneas generales ya que después en la clínica escogida someterán al paciente a unos exámenes previos para decidir si es factible la operación en su caso concreto.

¿Y es complicado el postoperatorio?

Lo cierto es que, en los últimos años, la técnica ha evolucionado mucho. Por lo tanto, la operación es rápida y, por supuesto, segura e indolora. Sin embargo, aunque el postoperatorio es sencillo, debemos vigilar ciertos aspectos para que nuestra recuperación transcurra de la forma más cómoda posible.

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De este modo, según nos hemos informado, el mismo día de la cirugía debemos ponernos gafas de sol, evitar todo esfuerzo, así como retirar con suavidad las secreciones de nuestros ojos sin tocarlos.

Por supuesto, deberemos seguir al dedillo el tratamiento prescrito por el médico, normalmente antibióticos y antiinflamatorios. Incluso se recomiendan lágrimas artificiales a fin de evitar la sequedad de los ojos.

Tan solo 24 horas después de la operación, el oftalmólogo nos examinará para ver cómo estamos evolucionando. Además, nos realizará exámenes posteriores aproximadamente a la semana, al mes e incluso a los tres meses.

Eso sí, toma nota de algunas de las cosas que tendrás prohibidas durante los días posteriores al día ‘D’:

  • No ejercitar deportes como correr.
  • No debemos frotarnos los ojos bajo ningún concepto.
  • Nada de maquillaje como rímel o lápiz de ojos.
  • Prohibido bañarse en la playa o la piscina.

Como has podido comprobar, mandar al traste las gafas y las lentillas no es nada complicado. Sólo es cuestión de animarse y dar el paso acudiendo a una clínica de confianza. Por lo tanto, ya es hora de que empieces a mirar tus gafas como una reliquia del pasado.

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