Gran parte del dolor está en tu cabeza, no todo, pero sí bastante. Al menos eso indica un extraño estudio sobre gente con dolor crónico de manos que descubrió que la forma en que los sujetos veían sus manos cambiaba la percepción del dolor.
Los investigadores pusieron a 10 sujetos a observarse las manos mientras realizaban un test de 10 pasos cada uno de los cuales provocaba dolor. Los participanes realizaron la prueba de cuatro formas: mirando de forma normal, con sus propios ojos; mirando a través de binoculares sin magnificación; mirando a través de binoculares que duplicaban el tamaño de las manos del sujeto; y mirando a través de binoculares invertidos que reducían el tamaño de las manos de los sujetos.
El dolor aumentaba cuando los participantes veían as sus manos magnificadas. Por el contrario el dolor se reducía cuando veían sus manos más pequeñas.
Los investigadores creen que esta diferencia se debe a cómo nuestro cerebro percibe el peligro. “Si luce más grande, luce más irritado y más hinchado”, dice G. Lorimer Moseley, uno de los investigadores australianos. “Así es que el cerebro actúa para protegernos”. El dolor no ha aumentado necesariamente, sino que nuestro cerebro nos hace creerlo.
El dolor es algo que los científicos todavía no comprenden a la perfección, y sin duda es algo muy importante en la medicina. Este nuevo descubrimiento podría llevar a nuevas formas de tratamiento del dolor crónico.
Fuente: Livescience
Es cierto, una vez una aguja atravesó mi dedo y no me dolió hasta que me di cuenta unos segundos después y la miré.