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El asombroso caso de Phineas Gage

Submitted by Leonudio on December 13, 2007 – 8:23 amOne Comment


El caso de Phineas Gage constituye uno de los relatos más recurrentes en medicina, pocos son los médicos o los estudiantes de medicina que no han oído, varias veces, la historia de Phineas Gage.

Phineas era un técnico de ferrocarriles encargado de dinamitar el terreno para adecuarlo a la vía del ferrocarril. El 14 de septiembre de 1848 estaba realizando su trabajo pero algo salió mal. Practicó un agujero en la roca e introdujo la pólvora como solía, pero al deslizar la barra de hierro que empujaría la pólvora hasta el fondo una chispa debió saltar y producir la explosión. La barra salió disparada como sí de una bala se tratase, ya que el orificio excavado en la roca actuó como cañón.

Phineas cayó al suelo aturdido, sus compañeros acudieron hacia él visiblemente asustados. Se levantó, sangrando y descubrió a 30 metros de allí la barra de hierro en el suelo con sangre y restos de masa encefálica. La barra había atravesado su cráneo. Había entrado por la mejilla izquierda, atravesado el lóbulo frontal y salido por la parte superior del cráneo.

Gage no murió al instante, de hecho, articuló algunas palabras y fue trasladado a la consulta del Dr. Harlow, el médico del pueblo, que más tarde relataría el asombroso caso.

Aunque pudiera parecer que la función del Dr. Harlow sería certificar la muerte del paciente, no fue así. La herida de Gage no se infectó pese a la rudimentaria medicina de la época. Gage podía hablar y caminar, y de hecho en 2 meses el Dr. Harlow consideró que se había restablecido completamente y optó por darle el alta.

Pero no todo fue tan bien para Phineas. Sus familiares y amigos notaron que Phineas ya no era el Phineas que ellos conocían. Gage, antes descrito como un hombre educado, responsable, eficiente y capaz, pasó a convertirse en alguien inconstante, irreverente, impaciente sin capacidad para planificar el futuro.

Ya no volvió a ser el mismo, y tras perder distintos trabajos por problemas con compañeros o por desidia pasó a exhibir orgulloso su herida junto a la barra de hierro en un circo. Con 38 años regresó a casa ya muy enfermo a consecuencia de las continuas crisis epilépticas muriendo al poco tiempo.

 

Su cráneo, así como la barra de hierro que lo atravesó están conservados en el museo de medicina de la Universidad de Harvard. El caso de Phineas es considerado la primera prueba de que los lóbulos frontales son responsables de procesos tan esenciales como las emociones, la personalidad o las distintas funciones ejecutivas (responsables de nuestra conducta), ya que hasta entonces se consideraba que los lóbulos frontales no tenían función alguna.


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One Comment »

  • yossibeth says:

    es impresionante el como atraveso el tubo de hierro el craneo de phineas y como el cual se puede apreciar en el relato la manera que afectan el lobulo frontal se ve con daño mayor y el cual afectan nuestras emociones la manera de sentir la manera de poder razonar y la manera de poder controlar nuestros sentimientos y aptitudes.

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