-    Escrito por gon

Despiertos en la mesa de operaciones

Terrible pero cierto. A pesar de que parece una pesadilla, una cantidad considerable de personas que han pasado por el quirófano dice que ha estado despierta (aunque paralizada) durante la operación. Tras la terrorífica experiencia suelen contar que es como estar atrapado en un cadáver: están conscientes, pero incapaces de moverse o gritar. Algunos dicen recordar haber oído las conversaciones del personal médico, y otros reconocen haber sentido un intenso dolor.

Algunos expertos aseguran que con aparatos para monitorizar las ondas cerebrales, esto se podría prevenir, pero un gran estudio a nivel nacional realizado en EEUU indica que estos nuevos monitores no son mejores que la tecnología utilizada hasta ahora para detectar actividad cerebral.

Hay personas más propensas que otras a despertarse en el quirófano. Las condiciones de salud, los medicamentos que toman y algunos otros factores pueden ser los desencadenantes de esta pesadilla. En el estudio que comentamos, 2 de cada 1.000 pacientes manifestaron haber sido conscientes de la operación, cuatro en total, y dos de ellos reconocieron haber sentido dolor.

En general se considera correcto el dato de 1 o 2 personas cada 1.000 operaciones que sufren esta situación, y es posible que en los niños sea más frecuente. En total unos 30.000 americanos cada año experimentan la cirugía despiertos. Muchos de ellos tiene problemas emocionales a largo plazo debido a este fallo anestésico. Lo más común es desarrollar un síndrome de estrés post-traumático, en el que se manifiestan síntomas como insomnio, cambios de humor y ataques de ansiedad.

La realidad es que los médicos anestesistas realizan una gran labor en el quirófano. Es muy difícil conseguir un punto de equilibrio entre una dosis de anestesia demasiado ligera, en la que el paciente no llegue al estado de subconsciencia, y una demasiado elevada que puede conllevar un periodo de reanimación mayor y una peor respuesta del paciente en el post operatorio. Los casos en los que ocurren trágicos incidentes como los descritos anteriormente son muy pocos comparados con el número de operaciones que se realizan en un año.

Foto: Flickr