Muchas personas han sufrido dolores de espalda en algún momento de su vida. Las causas son muchas, desde malos hábitos hasta accidentes. Aún así la mayoría de las personas comparte los mismos síntomas.
Síntomas
- Dolor o rigidez persistente en cualquier lugar alrededor de la columna, desde la base del cuello hasta las caderas.
- Dolor agudo y localizado en el cuello, espalda alta o baja, especialmente luego de levantar objetos pesados o de tomar parte en actividad dificultosa.
- Dolor crónico en el medio o parte baja de la espalda, especialmente luego de estar sentado o de pie por largos períodos de tiempo.
- Dolor que irradia de la parte baja de la espalda hasta los glúteos, por debajo de los muslos hasta dentro de la pantorrilla y dedos de los pies.
- Incapacidad de pararse derecho sin sufrir espasmos musculares en la parte baja de la espalda.
Debemos llamar a nuestro médico si:
- Sentimos adormecimiento, cosquilleos o pérdida de control en brazos o piernas. Esto puede significar daño en la columna vertebral.
- El dolor en la espalda se extiende hacia abajo por la parte de atrás de la pierna. Podemos estar sufriendo de ciática.
- El dolor aumenta cuando tosemos o nos inclinamos hacia adelante flexionando la cintura. Esto puede ser señal de una hernia de disco.
- El dolor es acompañado por fiebre, quemazón al orinar u orina de olor muy fuerte. Podemos tener una infección bacteriana del tracto urinario.
- Tenemos incontinencia urinaria o fecal.
- Tenemos un dolor persistente en alguna zona de la columna al recostarnos o al salir de la cama. Si tenemos más de 50 años podemos estar sufriendo de osteoartritis.
La verdad sobre e dolor de espalda
El dolor de espalda puede aparecer como una puñalada aguda o como una molestia persistente, pero tarde o temprano un 80% de quienes están leyendo esto sufrirá de dolor de espalda. Esto es algo muy común, al igual que los mitos que mencionaremos a continuación.
Siempre siéntate derecho
Es verdad que encorvarse es malo para la espalda, pero sentarnos demasiado derechos por períodos largos de tiempo también puede traer problemas. Si estamos mucho tiempo sentados, un par de veces al día deberemos hacer este truco: recostarnos en la silla con los pies en el piso y la espalda ligeralmente curvada. Aún mejor, podemos intentar estar de pie lo más seguido posible, ya sea hablando por teléfono o leyendo material de importancia.
No levantes objetos pesados
No se trata de qué tanto peso estemos levantando, si no de cómo lo estemos haciendo. Por supuesto, no deberemos levantar nada que sea demasiado pesado para nosotros, pero no debemos tampoco intentar elevar peso alguno haciendo fuerza con la espalda. Cuando levantemos algo, nos agachamos en cuclillas cerca del objeto a levantar, con la espalda derecha y la cabeza elevada. Nos pondremos de pie utilizando las piernas para soportar el peso, sin torcernos ni girar el cuerpo mientras estamos realizando esto, para así evitar lastimarnos la espalda.
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