Durante la Edad Media los médicos creían que podían diagnosticar enfermedades con sólo sostener un frasco con la orina del paciente ante la luz, así la estudiaban y decían qué tenía y cómo tratarlo. Bueno, si bien se creía una más de las primeras prácticas erróneas de la medicina occidental, ahora científicos del Imperial College London han probado que podrían haber caminado sobre la buena senda los médicos medievales.
Los investigadores han completado el primer estudio a nivel mundial de los metabolitos que se encuentran en la orina, reflejando la dieta, herencia, y estilo de vida de la persona de la cual provino. A semejante estudio lo llaman “metabolomics” por analogía con genomics o genómica.
El estudio, publicado en Nature, utilizó una espectroscopía por resonancia magnética nuclear para comparar a los grupos nacionales por la composición de la orina. Desde Japón, Beijing, Corpus Christi, Belfast y West Bromwich, la orina difiere de una forma ligera, algo que podría proveer una poderosa nueva forma de vincular la diera y la salud. Los metabolitos que descubrieron provienen de microbios en los intestinos, de la dieta y del metabolismo del huésped.
Los investigadores creen que este estudio podría proveer las bases para una asociación mundial de cómo actúan los metabolitos, un acercamiento que podría ayudar a comprender la interacción entre los estilos de vida, el medio ambiente, y los genes, y cómo esto determina las enfermedades.
Por ejemplo, las huellas digitales metabólicas muestran que la gente en Estados Unidos y en Gran Bretaña, que comparten una tendencia a la presión alta y a los problemas cardíacos, tienen patrones similares.
Como dijimos al principio, ya los antiguos médicos olían e incluso tomaban un poco de orina para probar su sabor, y con eso diagnosticaban. Esta práctica ya se utilizaba hace 1500 años, y permaneció en uso hasta el Renacimiento. Ahora, al parecer, vuelve a la carga.
Fuente: TimesOnline