La American Heart Association nos da unos rápidos y certeros consejos para entendernos de la mejor manera posible con nuestro médico, lo que nos llevará a lo más importante: tener toda la información. Así sabremos qué es lo que nos pasa y tendremos la capacidad de decidir en cada momento (tratamientos, pruebas diagnósticas…)
- Pregunta a tu médico o farmacéutico las posibles interacciones y efectos secundarios de lo fármacos que estés tomando o vayas a tomar.
- Si necesitas consejo financiero, familiar o legal pide a tu médico que te ponga en contacto con un asistente social.
- En los casos de enfermos crónicos o con pluripatología, es muy útil que el paciente o su familia anote en un cuaderno los eventos, síntomas… que haya sufrido el enfermo y cuándo.
- Intenta que no se te quede ninguna duda en el tintero a la hora de ir al médico. Para ello es bueno tener por si acaso una lista con las preguntas que tengamos.
- Lleva un pequeño papel o cuadernillo para apuntar notas importantes de lo que te cuente tu médico. El estrés del momento de la visita y muchas veces el poco tiempo que estamos en la consulta, nos lleva a olvidarnos de información valiosa.
- Muchos pacientes se encuentran más cómodos y seguros si les acompaña un familiar o buen amigo.
- Sé honesto sobre tu estilo de vida (sedentarismo, alcohol, drogas, tabaco…). Tu médico no está para juzgarte sino para ayudarte, y los datos objetivos son los que mejor orientarán al clínico tanto para saber qué te ocurre como para proporcionarte el mejor tratamiento.
- En el caso de seguro privado, no dudes en preguntar si te cubre o no lo que te está proponiendo, el precio y las alternativas disponibles
- Si debes tomar de forma habitual fármacos, intenta llevar siempre contigo un papel con la lista de todos ellos y las alergias que tengas (esto último es muy importante)
- Y por supuesto, pregunta todo lo que no entiendas o no sepas, tu pronóstico y las alternativas disponibles (diagnósticas y terapéuticas). ¡No te quedes con ninguna duda!

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